El horror de las bombas incendiarias sobre Japón
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
El horror causado por las bombas atómicas es muy conocido del público en general pero no tanto que los bombardeos que sufrió el Japón en los dos últimos años de la II Guerra Mundial causaron más víctimas que dichas bombas.
Los norteamericanos contaban con las fortalezas volantes para iniciar estos bombardeos masivos. En agosto se decide el bombardeo de Sasebo y Nagasaki. El primer bombardeo con B-29 sobre Tokio tuvo lugar el 24 de noviembre. Lo protagonizan 180 aviones, pero los resultados no parece que fueran los deseados. El 18 de noviembre el 20 Mando bombardeó Hankou en la China ocupada por los japoneses. Fue el primer ataque con bombas incendiarias como una especie de entrenamiento con vistas a futuros bombardeos sobre Japón.
En el alto mando norteamericano hubo militares como Hansell que mostraron escrúpulos hacia los bombardeos nocturnos indiscriminados, prefiriendo los diurnos de precisión. Pero se impuso la visión del general Curtiss LeMay, que terminó por hacerse con el control. LeMay sentía verdadero desprecio hacia sus antecesores en el mando y hacia los japoneses. El 25 de febrero de 1945 lanzó sus aviones del 21 Mando sobre Tokio en un brutal bombardeo nocturno a baja cota con bombas incendiarias. Entre el 9 y el 10 de marzo ordenó un bombardeo a baja altura con estas bombas sobre varias ciudades incluida la capital del Japón. El primer día cayeron 1.600 toneladas de bombas incendiarias durante seis horas sobre Tokio. Se arrasó el 85% de su superficie, causando 85.000 muertos, aunque algunos autores elevan la cifra a 100.000. Este bombardeo fue brutal, decisivo, comenzó a dejar claro a los japoneses que el poder del enemigo era implacable. La población civil sufrió lo indecible, una población ya cansada de la guerra y que comenzó a increpar a los propios oficiales del ejército porque huían abandonado a su suerte a los damnificados.
Entre los días 15 y 15 del mismo mes de marzo corría la misma suerte la ciudad de Osaka con 15.000 víctimas. La misma cifra, aproximadamente, de muertos causó otro bombardeo sobre Kobe unos días después.
A finales de junio el 21 Mando iniciaba una campaña de bombardeos de casi dos meses contra la industria petrolífera japonesa. En julio el 90% de Numazu desapareció. Las fabricas y la ciudad de Toyama fueron materialmente borradas del mapa.
En quince meses los B-29 habían lanzado 170.000 toneladas de bombas y causado 200.000 muertos.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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