Muy importante fue la llegada de las órdenes mendicantes avanzada la Edad Media, es decir, los dominicos y los franciscanos. Francisco de Asís planteó un modelo, en cierta medida, comunista, y que se enfrentaba con la realidad de la propia Iglesia, una organización que se había convertido en muy poderosa en todos los campos. Por eso, el papado decidió controlar esta alternativa aprobando la existencia de una nueva orden religiosa, para de ese modo poder controlarla. Francisco de Asís confió que con el voto de pobreza para cada religioso y para toda la orden conseguiría que no se convirtiese en una organización de poder y explotación. No lo consiguió porque su éxito hizo que aflorasen donaciones de todo el mundo. Por eso, el papa Inocencio IV cambió la regla de la orden para que, manteniendo el principio de que no podía tener propiedad alguna, podría contar con bienes en usufructo. La propiedad legal recaería en el papa. En todo caso, bien es cierto que una parte de los franciscanos, es decir, los terciarios, sí asumieron claramente un compromiso con los pobres.