Así es, los componentes de la antiEspaña, los malos españoles, según se nos contaba en el franquismo, y aún antes también y ahora de nuevo, se han vuelto a unir a pesar de sus intensas diferencias, para hacer algo “malísimo”, y que no es otra cosa que promover un manifiesto contra las ideas y los discursos, ya sin ropaje alguno y sin rubor, que la extrema derecha lanza a diario en todas partes, en el Congreso, en las Asambleas autonómicas, en los plenos municipales, en las redes y en la calle, con un marcado acento cainita, xenófobo, homófobo, machista, de odio, en fin, y todo sazonado con tergiversaciones, medias verdades o falsedades manifiestas.