El gran éxito de esta legislatura y de este período electoral ha sido protagonizado por la extrema derecha que, aunque baje en escaños en las próximas elecciones, ha conseguido, en primer lugar, introducir su mensaje, sus ideas y su cuestionamiento de derechos y valores en el debate político, provocando que la izquierda tuviera que movilizarse como hacia decenios que no hacía, preocupada hasta ahora más por combatir las derivas neoliberales, pero dando por hecho que cada conquista en derechos, obtenida cuando se gobernaba y luego refrendada en el Constitucional, parecía asegurada porque, al final la derecha clásica, por mucho que despotricara públicamente, terminaba por aceptar.