Una propuesta pedagógica en Secundaria sobre la mujer en el siglo XVIII
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Educación
El siglo XVIII español se aborda, después de los cambios producidos por la reforma educativa de la LOMLOE, en Tercero de ESO. En este artículo queremos aportar una propuesta de ejercicio de lectura y debate para abordar la cuestión de la mujer en ese momento histórico a través del ensayo, como género literario, y que tanto se desarrolló en aquella centuria.
Debemos recordar que el ensayo es un género literario escrito en prosa, de extensión variable, en el que su autor reflexiona sobre uno o varios temas, haciéndonos partícipes de su punto de vista. Estas características nos parecen muy adecuadas para el trabajo didáctico porque en el ensayo se plantean ideas, en este caso de la Ilustración, que permiten aprender de la mano, es decir, directamente, de sus protagonistas.
Pero, además, en el Siglo de las Luces los ilustrados entendieron que este género era el más adecuado para poder difundir sus ideas, aunque también emplearon otros como el teatro. En consecuencia, el ensayo adquirió un profundo significado didáctico. Nosotros pretendemos recuperar ese sentido en el aula del siglo XXI. El propio hecho de elegir este medio para conocer ideas fundamentales de la Ilustración española sobre la mujer debería ser interpretado de esa manera tanto por el profesor como por los alumnos. Sería como si el aula se transformase en un salón dieciochesco donde se leen obras y se debaten las ideas en ellas contenidas, todo en un ambiente que aunaba la cultura con la sociabilidad.
Puede ser sugerente que, de alguna manera, y en coordinación con otros profesores o departamentos didácticos, pudiera transformarse el espacio del aula, aunque fuera de manera sencilla, en uno de esos salones de aquella época, ya fuera privado, ya de una Real Sociedad Económica de Amigos del País, ¿la Matritense, por ejemplo, por ser el escenario de un intenso debate sobre la mujer? Aquí lo dejamos para aquellos profesores que quisieran desarrollar esta creatividad, digamos que complementaria. El nivel en el que nos encontramos, es decir, Tercero de ESO, puede ser hasta casi ideal para este ejercicio creativo.
Como es sabido, el siglo ilustrado planteó como un tema a debatir la posición de la mujer, su papel en la sociedad, educación y trabajo. Ahora podían ser útiles no sólo como madres y esposas ejemplares, como el pensamiento más clásico y religioso había enseñado secularmente, sino como trabajadoras en determinados sectores productivos, eso sí, sin olvidar tampoco el distinto origen social femenino, ya que las aristócratas y burguesas debían colaborar en la creación de una nueva élite al servicio del Estado, asumiendo tareas de cierta responsabilidad en el área de la beneficencia, sector en el que el despotismo ilustrado deseaba intervenir frente al secular monopolio eclesiástico, mientras que las mujeres más humildes podían ser instruidas en el trabajo textil que se consideraba acorde con lo que en aquella época y durante mucho tiempo se asimiló a la condición femenina.
Buena prueba de este cambio en el nivel social superior fue la creación de la Junta de Señoras de Honor y Mérito en la Real Sociedad Económica Matritense, después de un intenso debate sobre el papel de las mujeres. Esta Junta tuvo importantes responsabilidades en tareas del fomento del trabajo femenino y de la atención de los expósitos, con notable éxito de gestión de la Inclusa madrileña. Este experimento, genuinamente ilustrado, se continuó hasta bien avanzada la época liberal. En los ámbitos sociales más humildes, por otro lado, fueron fundamentales las ideas de Campomanes.
Planteamos un listado de textos que podrían ser leídos y trabajados por los alumnos de Tercero de ESO. Pero no se trata de realizar comentarios de textos a la manera clásica, un método en el que cada día creemos menos en Historia en ninguno de los niveles educativos de Secundaria y Bachillerato porque ha terminado por ser una especie de corsé donde parece que simplemente pretendemos que el alumno clasifique el texto como un valor en sí, además de derivar en una suerte de paráfrasis del mismo, cuando no de mera repetición, además de que el alumno necesita contar con una muy intensa información previa para poder comentar con fundamento un texto.
El trabajo debe ser otro, el que el alumno realice una lectura comprensiva de textos de personajes contemporáneos, a través de fragmentos escogidos, y que entienda las ideas vertidas en los mismos en un contexto determinado, pero huyendo de adaptaciones modernas. Otra cosa muy distinta es que acortemos algunos de ellos por ser muy largos, pero la adaptación a un lenguaje actual adultera los textos, además de que creemos que se peca en exceso de un ejercicio de huida de la forma de escribir en el pasado en aras de la supuesta comprensión de los mismos. Las dificultades que se pudieran presentar en este campo tienen que ser abordadas en clase por el profesor, que debe siempre desempeñar una función de guía, asesoramiento y de estímulo para que el alumno emprenda alguna labor sencilla de investigación empleando obras de referencia, como diccionarios o enciclopedias físicas y/o en formato digital.
Queremos, en fin, que debe optarse por una fórmula dinámica, basada en la lectura en clase de los textos escogidos, para que el profesor sea guía de un debate que esté previamente preparado a grandes rasgos, pero sin reglas excesivas, como no había en un salón dieciochesco, y donde también los alumnos entiendan que pensaban los ilustrados sobre la mujer.
En todo caso, el método a seguir debe primar la exposición oral y el debate entre los alumnos, especialmente en una cuestión de fuerte interés como es el de la mujer, y en el primer siglo en el que se aborda de forma más exhaustiva, incluso en España, y por su dimensión actual.
La propuesta de textos, con algunas recomendaciones para los profesores, y con el fin de que puedan enmarcarlos, eso sí, sin voluntad exhaustiva, es la siguiente:
1.-“La Defensa de las Mujeres” de Feijoo en el Teatro Crítico Universal. Tomo primero. Discurso sexto. El Discurso en sí es largo por lo que debía ser preparado previamente por el profesor. Este texto puede ser enmarcado por el análisis que hace Ana Garrido Espino de la UAM, con el título “Defensa de las mujeres”: el conformismo obligado de Feijoo en la España del siglo XVIII”, en Revista Electrónica de Estudios Filológicos, número 22, enero de 2012, y que se puede consultar en la red. Se trata de una sugerencia, pero muy útil por centrarse en el discurso concreto que aquí planteamos.
2.-“El pensador matritense. Discursos críticos sobre todos los asuntos que comprende la sociedad civil”, Madrid. 1762-1767, en Mª Victoria López Cordón y J. Urbano Martínez Carreras, Análisis y comentario de textos históricos. II. Edad Moderna y Contemporánea, Madrid, Alhambra, 1984, págs. 176-178, a cuya obra nos remitimos.
3.- Son sumamente significativos los textos referidos a la polémica en el seno de la Real Sociedad Económica Matritense, a la que aludíamos anteriormente, y que aparecen en el libro de Pilar Fernández Quintanilla, La mujer ilustrada en la España del siglo 18, Madrid, Ministerio de Cultura, 1981. El libro en sí, aún siendo relativamente antiguo, es fundamental porque enmarca bien los textos y la polémica. Si fuera fácil conseguirlo por parte del profesor hasta podría ser recomendable su lectura para los alumnos o, al menos, parte del mismo, como fuente, eso sí, secundaria, dada la voluntad pedagógica de la autora.
4.- Fundamental nos parece trabajar con textos del Discurso sobre la Educación Popular de los artesanos y su fomento, de Campomanes porque dedicó un capítulo entero a esta cuestión de la mujer, en “De las ocupaciones mujeriles, a beneficio de las artes”, ilustrándonos sobre la visión el despotismo ilustrado para el ámbito laboral de la mujer. Este texto tiene la virtud de ofrecernos información sobre la época, pero también porque plantea una política a seguir, muy propio del modelo de abordar las cuestiones por parte de los ilustrados. Existen distintas ediciones de la obra, y también se puede obtener en Cervantes virtual. Nos parece recomendable para enmarcar el texto y el pensamiento allí vertido acercarnos al trabajo de Antonio E. de Pedro Robles, “Pedro Rodríguez de Campomanes y el discurso sobre la educación popular”, en Cuadernos de Ilustración y Romanticismo de la Universidad de Cádiz, (2006), y que se puede consultar en la red.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
Lo último de Eduardo Montagut
- Los que perdieron la vida en la costa de Ceuta: una prioridad de verdad
- Bibliografía sobre las relaciones entre España y Marruecos en el XIX y principios del XX
- La movilización de las mujeres familiares de parados en Reino Unido (1921)
- La moderación de un conservador sobre Marruecos: el caso de Cánovas del Castillo
- Una reflexión sobre los intelectuales en el socialismo en 1900