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El republicanismo federal ante la cuestión social en 1884


Pi y Margall se ve desbordado por el federalismo, representado en figuras infantiles ataviadas con los distintos trajes regionales. / Wikipedia Pi y Margall se ve desbordado por el federalismo, representado en figuras infantiles ataviadas con los distintos trajes regionales. / Wikipedia

En febrero de 1884, a propósito del debate sobre la cuestión social en Francia, el republicanismo federal, a través de su periódico La República, emitió un juicio en clave española, justo al poco tiempo de haberse creado la Comisión de Reformas Sociales por parte de Segismundo Moret en un gobierno de Posada Herrera.

El republicanismo federal siempre había defendido la adopción de una política de signo social, aunque intensamente criticada por los socialistas en su pugna con la parte más progresista del republicanismo en relación con la clase obrera, por considerar que, a fin y al cabo, el republicanismo era burgués y no cuestionaba el sistema económico. En todo caso, el republicanismo federal había establecido la necesidad de que se adoptasen reformas sociales en el año 1872, y que serían también tratadas en la Asamblea de Zaragoza de 1883, donde se aprobó el proyecto de Constitución federal. Después, el programa de 1894 dejó más claramente definidas las políticas que había que emprender en esta materia. El propio artículo titulado en primera página “La cuestión social” daba la clave del pensamiento del republicanismo federal, al afirmar que aquella no se resolvería mientras hubiera un hombre que no tuviera aseguradas “la vida y la dignidad”. Y este problema existía tanto en monarquías como en repúblicas, una idea también defendida por el socialismo español.

Así pues, el periódico se hacía eco de la crisis obrera que afectaba a Francia, y especialmente a su capital, asunto que había llegado al parlamento donde Clemenceau había pronunciado un discurso calificado por el republicanismo federal español como acertado porque aunaba cuestión política con social. La República no podía ser tal si no se apoyaba en grandes reformas sociales que garantizasen el ejercicio libre del sufragio. Pero el periódico criticaba la solución adoptada, aspecto que entroncaría con lo que se había planteado en España, como tendremos ocasión de comentar.

Efectivamente, en Francia se había propuesto la creación de una comisión parlamentaria con el fin de que acopiase estadísticas sobre cómo afectaba la crisis a la industria, presentase, con los datos, un informe y hasta propusiese un proyecto de ley.

Y esto es lo que se criticaba porque en España ya se sabía lo ineficaz de esta medida. En el Sexenio revolucionario, ya el malogrado Fernando Garrido (había fallecido en mayo de 1883) ya había propuesto lo mismo que Clemenceau, y se nombró, al efecto, como en Francia, una comisión, que no se sabe si se llegó a reunir alguna vez, pero, sobre todo, nada hizo.

Pero justo, como bien sabemos, a primeros de diciembre de 1883 se había formado la que luego sería conocida como la Comisión de Reformas Sociales por iniciativa de Moret. Para el republicanismo federal era un medio empleado por el régimen monárquico para intentar ganarse las simpatías de los obreros españoles. Pero solamente, se había reunido para formarse, aunque, como hemos expresado se acababa de crear.

Pero, sobre todo, el republicanismo federal consideraba que la creación de una comisión era ineficaz porque sus miembros tendrían ideas distintas y habría divergencias tanto en la apreciación de las causas de los problemas sociales, como en la adopción de medidas para remediarlos.

En las comisiones se discutía, se exponían teorías, pero no se haría nada. Solamente, a juicio del periódico, el republicanismo federal había pensado seriamente las reformas sociales a emprender, aludiendo a lo que hemos expuesto de lo presentado en 1872 y de la Asamblea de Zaragoza. Allí se podrían encontrar, a juicio del diario, soluciones prácticas que de ponerse en marcha podrían solucionar mucho, aunque reconocía que todavía había que profundizar más en relación con la educación, el trabajo, la propiedad y la familia. Pero se quería dejar claro a la opinión pública que el Partido Republicano Federal había sido el primero que había afrontado la cuestión.

Hemos empleado como fuente el número 6 de La República. Diario Federal, de 7 de febrero de 1884, y que se puede consultar en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional.

Por otro lado, es muy conveniente la consulta de las siguientes obras:

Pérez Roldán, Carmen (2001). El Partido Republicano Federal 1868-1874. Madrid.

Vilches, Jorge (2001). Progreso y Libertad. El Partido Progresista en la Revolución Liberal Española. Madrid.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.