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Un proyecto Fabiano para el PSOE

En el estudio que realizó Alejandro Tiana sobre la Escuela Nueva del socialismo español, una de las experiencias pedagógicas más importantes de la izquierda española en los inicios del siglo XX, explica el precedente que se produjo en el Ateneo Madrileño en 1907 en un contexto histórico fundamental en la historia del PSOE, ya que suponía la llegada al mismo de intelectuales, los inicios del acercamiento al republicanismo y los intentos de superación del monopolio obrerista en el Partido, existente desde su fundación. En la institución madrileña se reunieron unos jóvenes con muchas inquietudes que pretendieron crear una sociedad o asociación como la Sociedad Fabiana con una clara vocación pedagógica social. Estaban fascinados por el modelo británico, y pensaron en plantearlo, en cierta medida, en España. No se hizo nada, pero, mientras un sector de estos estudiantes, como explicaría Núñez de Arenas, se decantaría más hacia la investigación y análisis de la cuestión social, desembocando en la creación de la Liga de Educación Pública, otros, con mayor vocación política, terminarían creando la Escuela Nueva.

Nuestro propósito es acercarnos a ese proyecto pensado en el Ateneo en 1907 por su importancia histórica porque, aunque no se fraguó nada en ese momento, estimuló a crear dos instituciones de profunda renovación pedagógica en España, como hemos comentado.

Conocemos lo que allí ocurrió por boca de uno de sus protagonistas, Rafael Urbano García (1870-1924). Urbano fue periodista y escritor. Colaboró en Vida Socialista y Conciencia Obrera. En 1913 fue redactor en El Socialista, siendo además editor de la revista Fabio, y también trabajó en La Opinión. Perteneció al Ateneo y a la Escuela Nueva. Entre sus publicaciones se puede citar su Historia del Socialismo, parte antigua, la conquista utópica (1903).

Urbano publicó en el número 1669 (18 de diciembre de 1913) un extenso trabajo donde, a propósito de la visita de Anatole France a Londres y a la Sociedad Fabiana, explicó la historia de esta asociación y el intento de instituir algo parecido en España unos años antes, y en el que participó. El artículo de Rafael Urbano es muy interesante, tanto por la interpretación que hace del fabianismo, como del proyecto detallado para el caso del socialismo español.

El autor consideraba que la Sociedad Fabiana era una institución curiosa y muy británica. Explicó como el escocés Thomas Davidson, que regresó a Londres, procedente de Italia hacia 1882, pensó en crear una especie de cenobio, en contacto con alumnos de Oxford y Cambridge, para estudiar los problemas sociales. Urbano opinaba que la lucha contra la desigualdad social que se estaba produciendo en el Reino Unido de la mano de la Social Democratic Federation y la Social League merecía en ese momento un punto de reposo o de prudencia si se quería difundir el pensamiento socialista.

El nuevo grupo pensó en denominarse la Sociedad Fellowship of the New Life, o Asociación para la Nueva Vida, pero no pareció que tuviera mucho éxito, y siempre según Urbano, sus integrantes comenzaron a ser llamados fabianos, es decir, como imitadores del cónsul Quinto Fabio Máximo Verrucosus Cuntactor, es decir, el “temperante”, que vencería a Anibal por su prudencia alejándole de Roma. Así pues, Hubert Bland acogió esta especie de mote y nació la Fabian Society, formada por “burgueses estudiosos, socialistas de espíritu”. Allí estaban Webb, Sidney Olivier, el propio Bland, Bernard Shaw, Anna Besant, Walter Crone, etc.

Urbano alude a cómo pronto la Sociedad Fabiana adquirió importancia aprovechando que en 1887 los partidos políticos habían creado una especie de asambleas o parlamentos en los distritos londinenses para fomentar el debate político, destacando el que se había formado en Charing Cross, donde destacarían los propios fabianos. En todo caso, la Sociedad no contaba más que con 173 miembros, con un comité directivo de 17 componentes, incluidas cuatro mujeres. Urbano destacaba en este grupo de mujeres a Charlotte Wilson que, como sabemos, fue una destacada anarquista cerca de Kropotkin.

Nuestro protagonista consideraba que la Sociedad Fabiana era una asociación dedicada al estudio del socialismo, en la vanguardia del mismo, pero no era ortodoxamente socialista marxista. Eso era, a su juicio una ventaja para el desarrollo del socialismo en el Reino Unido, y también fuera del país.

Y aquí Urbano explicaba cómo en España hacía unos años un grupo de jóvenes inquietos y cultos en el Ateneo de Madrid había pensado en crear una Asociación semejante en 1907, como apuntábamos. Eran, además del propio Urbano, José Ortega y Gasset, Fernando de los Ríos, Constancio Bernardo de Quirós, Mariano García Cortés, Juan Almela Meliá, Tomás Elorrieta, Rafael Urbano y Manuel Núñez de Arenas. De estas reuniones salió un cuestionario para un estudio del Partido Socialista. Tiana explica que esta iniciativa rompía con el clásico obrerismo del PSOE, en línea con lo que afirmábamos más arriba.

El cuestionario contaba con once temas muy detallados, conformando un proyecto ambicioso de estudio sobre qué era y podría ser el Partido Socialista, aunque no cuajaría.

El primer tema afirmaba que el Partido Socialista era un partido de clase. Había que estudiar su composición, y la actitud de los socialistas españoles ante las otras clases sociales. Por fin, se consideraba la necesidad de realizar un estudio comparativo del espíritu de clase del PSOE con el del resto de Partidos Socialistas.

El segundo tema planteaba la idea de que el Partido Socialista era una formación moralizadora. En este apartado se incluía el análisis de su régimen interno, y de las expulsiones habidas de miembros del mismo. Pero también había una dimensión externa en este tema. Así había que plantear la negativa socialista a aceptar la representación parlamentaria ofrecida por algunos gobiernos (recordemos que desde 1910 ya había representación a través de la Conjunción Republicano-Socialista). El siguiente punto tendría que ver con las denuncias presentadas por los concejales socialistas, y del Partido contra distintos Gobiernos y diputados.

El tema tercero era extenso porque abordaba la relación del PSOE con los problemas económicos. El tema se dividía en cinco apartados:

a) Soluciones del PSOE: jornada máxima de trabajo, salario mínimo, abaratamientos de los productos de primera necesidad, impuestos sobre la renta y las sucesiones, nacionalización de las minas y los ferrocarriles.

b) El PSOE y las huelgas. Referencia a las huelgas generales de Bilbao y Barcelona. La relación del Partido con los sindicatos.

c) El Partido y la cuestión agraria. La labor de propaganda de Pablo Iglesias por Castilla y Andalucía. Las cuestiones sobre latifundios en Andalucía, foros en Galicia, contratos de inquilinato en el País Vasco, etc.

d) Socialismo municipal. Trabajo de los concejales socialistas en Bilbao. Cuestión de la municipalización del gas, mercados, agua y otros servicios como tranvías o pan. Supresión de impuestos de artículos de primera necesidad. Proyecto de sustitución de los consumos municipales por impuestos sobre la propiedad y la renta.

e) El Partido y el movimiento cooperativista. Las cooperativas socialistas de consumo y las dificultades para la creación de cooperativas de producción y crédito.

El tema cuarto abordaría la relación del Partido con las cuestiones políticas y constitucionales, organizadas en cuatro bloques:

a) El socialismo español ante el sentimiento nacional, el militarismo y la ley de jurisdicciones.

b) El socialismo en relación con el regionalismo, especialmente en el País Vasco y con los catalanistas. Estudio del proyecto de organización provincial de los socialistas vizcaínos.

c) El PSOE y el parlamentarismo. Cuestiones sobre el sufragio universal y corporativo.

d) El socialismo y el feminismo político.

El tema quinto era monográfico en relación con la educación: escuelas laicas, escuelas profesionales de tipógrafos, biblioteca municipal de Bilbao, y conferencias de los Centros socialistas. Un apartado específico tenía que ver con la libertad de enseñanza en relación con la Iglesia (Órdenes religiosas).

El tema sexto estudiaba la relación del PSOE con el derecho civil:

a) Matrimonio y divorcio. Legitimidad de los hijos, averiguación de la paternidad de los hijos. Capacidad jurídica de la mujer.

b) Transformación del derecho de propiedad.

c) Contrato colectivo de trabajo, y contratos de servicio doméstico.

d) El derecho de sucesión.

El tema séptimo hacía lo mismo que el anterior; pero en relación con el derecho penal y el sistema penitenciario, comenzando por la cuestión de las detenciones ilegales, para pasar después a los delitos políticos. Un problema importante era el de los artículos que castigaban las huelgas. Por fin, se estudiarían las campañas contra el Proceso de Montjuich y de Alcalá del Valle.

El octavo tema abordaba la cuestión religiosa, el PSOE y el sentimiento religioso. En primer lugar, había que estudiar el espíritu religioso del Partido, para pasar a los matrimonios y entierros civiles, con respeto al matrimonio religioso y la aversión del socialismo español “hacia las algaradas anticlericales”, es decir, contra el anticlericalismo violento.

El noveno tema era de tipo cultural, la relación del PSOE con el arte, la influencia del socialismo en la literatura, música, pintura y escultura nacionales, para terminar con el análisis de la labor cultura del socialismo español a través de los grupos artísticos, los orfeones, etc.

El décimo tema trataba sobre la organización del PSOE:

a) Agrupaciones, Juventudes y Grupos femeninos. Comisiones de propagandistas y elección de cargos.

b) Propaganda socialista, mítines, excursiones, etc.

c) Relaciones del PSOE con el resto de Partidos socialistas de la Segunda Internacional.

d) Congresos nacionales e internacionales.

e) Este apartado abordaría las relaciones del PSOE con otras fuerzas. En primer lugar, estaría la relación entre los socialistas y los anarquistas, estableciendo que el anarquismo estaría en decadencia por el auge del movimiento socialista. Luego se tratarían las relaciones con los partidos radicales (presumimos que se referirían a todos los partidos republicanos), y casos en los que poder aliarse, es decir, habría que tratar la cuestión de las alianzas electorales y parlamentarias. Por fin, se hacía necesario un estudio comparativo entre la táctica política del PSOE con la del resto de Partidos socialistas.

f) La fuerza expansiva del PSOE y estudio de las causas de su lento crecimiento.

El último tema, es decir, el undécimo trataba de lo que se estaba haciendo fuera del PSOE con contenido social.

a) Otras manifestaciones de tendencia socialista: colectivismo agrario, municipalización de servicios y movimiento antiforal en Galicia.

b) Tendencia de los universitarios hacia el campo socialista.

c) El sentido intervencionista de la unión de los republicanos del momento.

d) El Partido Demócrata y las reformas sociales.

e) El Partido Liberal y la rectificación de su clásico individualismo.

f) El examen de las leyes sociales promovidas por el Partido Conservador.

g) Los católico-socialistas. Sindicalismo amarillo, centros de reforma social, etc.

Bibliografía

Tiana Ferrer, “La Escuela Nueva”, en el Catálogo de la Exposición sobre la Casa del Pueblo de Madrid 28 de noviembre 08 -1 febrero 09. Pero el autor tiene un trabajo más detallado en: Maestros, misioneros y militantes. La educación de la clase obrera madrileña, 1898- 1917, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1992, pp. 410-416. También sigue siendo fundamental el trabajo de Tuñón de Lara, Manuel: Medio siglo de cultura española (1885-1936), Madrid, Taurus, 1970, pp. 246-289.

Hemos trabajado con el número 1669 de El Socialista, y con el Diccionario Biográfico del Socialismo Español.