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La suerte


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

He escrito, con cierta frecuencia, sobre la importancia de la “suerte”, en la vida de las personas. En la Historia y en las biografías, no se presta gran atención a ese factor. Quizá porque se lo considera algo no racional, algo así como una mera probabilidad estadística. Y sin embargo, el tener suerte o no, influye de forma muy importante, en nuestro devenir.

Naces en alguno de los países del sahel y, la has pifiado. Naces en Europa, especialmente en nuestros días y, te ha tocado la lotería. Llegas al mundo en el seno de una familia con pocos recursos, incluso pobre y, la vida la tendrás que pelear duramente, sin hablar además, de si se trata de una familia desestructurada. Pero si naces en occidente, en un hogar de clase media con recursos y, encima con buena salud, el mundo se te abre de par en par. Cuando a Napoleón le hablaban de un general, para ascenderlo a mariscal, ponían énfasis, en lo buen estratega que era, en su valor, en la estima que le tenían sus hombres… Pero al final, el gran corso siempre preguntaba: pero ¿y suerte? ¿tiene suerte?

Neil Price, es su gran obra “Vikingos”, nos explica que en la mente de los vikingos y, en algún lugar dentro de todos nosotros, existe también un “hamingja”, un ser notable que personifica la suerte de una persona. Este atributo era muy importante, para esos habitantes del norte, de finales de la Edad del Hierro, pues el rumbo de todos en la vida, estaba determinado por el destino, pero ese rumbo se recorría sobre una ola, que era la suerte. Una mujer o un hombre con buena suerte, considerados de ese modo por sus contemporáneos, porque habían tenido éxito, eran, desde luego, personas afortunadas y respetadas. No es casualidad que Leif Eiríksson, supuestamente el primer europeo en desembarcar en América del Norte, fuera conocido también como “hinn he ‘hamingja’ppni”, “el Afortunado”. Es interesante saber, que los “hamingjur” (el plural del término “hamingja”) podían abandonar su cuerpo y caminar por ahí, invisibles para todos, excepto para aquellos que poseían el don de visión adecuado.

Curiosamente, un “hamingja” tenía también una voluntad independiente y, en situaciones extremas, podía decidir, incluso, abandonar a su persona. Cuando los ingleses dicen, que a alguien se le ha “escapado” la suerte, están utilizando un proverbio nórdico, sólo que los vikingos lo afirmaban en sentido literal.

Pues eso.

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

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