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El mar adentro y la hija


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

«Y luego besó con transporte el cadáver más frío que las olas... Era Teresa, que besaba por última vez las hermosas mejillas de Esperanza. El mar del Rostro dejaba oír allí sus eternos bramidos: la 'hija del mar' volvió a ser arrastrada por las olas sus hermanas, hallando en su lecho de algas una tumba que el humano pie no huella jamás»

La hija del mar, 1859, Rosalía de Castro

Su primera novela. La escribió con solo 22 años, y ya supo describir el infierno de los abusos y la desesperación de dos mujeres y un hombre maltratador. En un entorno gallego rural, cerca del mar, una mujer abandonada y su hija de adopción ven entrar por su puerta, 11 años después, al marido prófugo, Alberto Ansot, que se encandila con la chica, empezando el horror. El silencio puertas adentro enjaula la impotencia y el desamparo al que se verán sometidas de pronto ambas por este depredador. Abiertas las puertas, vuelve a entrar el dolor.

Muchos temas que nos son conocidos: la tristeza y el desengaño de una esposa que acoge con amor y sin reproches al hombre que vuelve a casa después de haberla abandonado embarazada de un hijo que murió; la manipulación psicológica que la enfrenta a su hija, convertida ahora en rival por el mismo hombre que las desea a las dos; y una chica con pasado vinculado a Ansot, presionada hasta extremos que rayan la locura y que terminan, como tantas otras, precipitando a un final de tragedia a esta niña abandonada en la Peña Negra… y como cuna el mar, siempre presente, el mar que alimenta la vida y da sepultura a la muerte, visiones recurrentes en la pluma de una autora que siempre vio en él una constante llamada a volver y al suicidio.

Rosalía sabe de lo que habla, ha sufrido en sus carnes el desprecio de un nacimiento pecaminoso para la época, su vida no fue fácil ni tuvo buena salud, y aun así, ella, una mujer, decidió escribir y reivindicar la lengua materna, versos y prosa galega, y encumbrarla y dignificarla recogiendo su antigua tradición. Y lo hizo hablando desde sus vivencias y su corazón, exponiendo lo que como mujer ve a su alrededor, denunciando y pidiendo a gritos lo que hoy seguimos haciendo tantos, porque las cosas todavía no han cambiado lo suficiente. Hoy escribo denunciando que sigue habiendo abusadores, cazadores de chicas, y me asaltan las dudas y las certezas de que en este siglo seguimos alimentando alimañas capaces de destrozar lo que en apariencia respetan, porque las historias de abuso y soledad se amparan siempre en la mirada soslayada de una sociedad que prefiere ver otros paisajes y que deja a la víctima en las manos de su torturador. El deseo es un poderoso sentimiento, pero nunca jamás la justificación de actos de dominio y terror.

Yo no quiero más mujeres entre las olas, ni perdidas en experiencias que marcarán toda su vida, las quiero en el mundo, tranquilas, libres y seguras. Quiero que sus malas historias se escriban en pretérito perfecto, que no sean culpables por vivir ni por salir, ni por disfrutar en libertad de su vida y de sus cuerpos. Quiero que las historias de desamparo y abusos ya no sean temas de vidas reales o ficticias, que nadie se sienta tan abocado a la desesperación que decida dejar de vivir en una sociedad que no las protege y que las acogota. Quiero que denuncien, que sean valientes y que recuerden que nadie les puede tocar el alma, y mucho menos el cuerpo, que son queridas y respetadas, que la ley las ampara y protege, que la vida sigue y que estamos listas para saltar entre las olas y volver sanas y salvas a la orilla de este mundo.

Quiero creer que Rosalía también lo gritaba y que su hija del mar solo se daba un baño en libertad, y que volverá alegre a los brazos seguros de un futuro cierto.

Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.

Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.

Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.

Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.

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