Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

Brutalismo – brutalidad- y utopía en el Valle de los Caídos


“¿Y esto? .-Un cuaderno…

¿¡¡Qué es esto!!? .- Son Versos.

¿¡¡De quién!!? .-De nadie, o sea, míos…o sea que los he escrito yo”.

Un joven, Tomás, junto con su amigo Jaime, son condenados a 8 años de prisión y trabajos forzados en el Valle.

“Y… ¿a quién se le ocurre, muchacho?” Le pregunta otro prisionero… en la película Los años bárbaros (1998).

“Hombre…No les importa que tengamos nuestros vicios…pero, ¡¡¡escribir!!!”

Fernando Colomo nos recuerda cómo se inició la construcción de la basílica y todo el complejo arquitectónico y escultural que conforman el Valle de los Caídos.

Con mano de obra…universitaria, por ejemplo. Los protagonistas de dicha cinta son juzgados y acusados en 1947 por realizar pintadas en las paredes de un edificio de la Universidad Central (Complutense a partir de los 70), en Ciudad Universitaria.

Cuánto me acuerdo de Lorca, pintarrajeado su nombre junto al de Machado y al de Miguel Hernández (con nitrato de plata), causa del castigo y la pena de ambos personajes, trasunto de nombres y hombres de carne y hueso.

Brutalidad, sinrazón, miedo y silencio.

Día nublado: es la arena del desierto que enmascara el paisaje y lo difumina; nos obliga a arrugar los ojos si queremos adivinar contornos. Y ahí aparecen: “béton brut”, hormigón crudo, sin paliativos, brutalismo.

Frialdad. Geometrías angulosas, piedra áspera que raspa y remueve sentimientos y emociones. De los países comunistas a la sierra madrileña, por ejemplo.

Pilas de cemento: yo veo roca, mucha roca escarbada y excavada. Hay cierta estética admirable que sobrecoge y casi paraliza.

Utopía social. Todo tal cual se ofrece al ojo y se muestra sin tapujos ni revocos en un intento logrado de superar el racionalismo; de gran impacto internacional y ambiental. Lo que se ve y lo que no se ve…que es mucho.

Masas de cemento y granito; solo importa la estructura y el trabajo de formas plásticas elaboradas con poco detalle o más bien a grandes rasgos.

Si uno se fija bien, parece que el conjunto surge del interior de la montaña y se yergue hasta una altura inconmensurable, incluso se pierde en el espacio aéreo como si cobrara vida propia desde las entrañas y deseara enseñar al mundo sus tripas.

Funcionalismo, grandiosidad y mole: todo a gran escala. Los ángeles custodios que enmarcan la entrada de ese pasillo largo y largo, infinito, imperturbables y casi descarados, ¿inertes? Magistral de soberbio, no de maestro.

Profundidad y pasos que se dirigen hacia una bóveda pintada con imágenes megalómanas e intimidatorias.

La gracia artística, por pillarle alguna, debe de ser el mérito de mostrar los materiales de fabricación, y la intensidad de las siluetas: rotundas y potentes.

Sigo admirando el contraste real con la realidad. La repetición de figuras gigantes…

¿Su “excelencia el Generalísimo” sabría que este tipo de arquitectura tenía su auténtico origen y pleno desarrollo en la URSS?

Simplicidad cartesiana y… aburrimiento. Geometría sin compás, solo escuadra y cartabón, poca curva, alguna arcada para suavizar la “aristez”. Monumentalidad, grandes proporciones, desmesuradas diría yo, pero todo es muy relativo, claro. Tosquedad.

Fácil imaginar vidas y vidas dentro de la montaña, explosionando para horadar y abrir huecos y vacíos que luego iban a crecer con brazos cruzados de forma latina: verticalidad rectilínea, pilares. Aparente torpeza sin esmero, ni mixtura. Materiales sinceros, poco o nada bastardizados.

Violencia, pulsión, y… paz, rodeados de las cumbres escarpadas: roquedal y pinares.

Planos rigurosos según los templos clásicos, nostalgia de esos tiempos, lisura sin arrugas, construcción simétrica por los cuatro costados. Instantes despejados.

Y en la última escena de esos “bárbaros” años…

“¡¡Sois fugitivos!! .- ¡¡Somos refugiados políticos…!!

No me hagáis reír…¡¡Andando niñatos!! .- Vas a tener que matarnos…

Yo no tengo arma, mira lo que tengo…¡un cuaderno y un lápiz!”

Escribir para no olvidar. La escritura, el recuerdo y…la memoria. Siempre la memoria.

Periodismo riguroso y con valores sociales
Necesitamos tu apoyo económico para seguir contando lo que otros no cuentan. Para donar haz clic en el botón "COLABORA" de abajo. Muchas gracias por tu apoyo.
Slider