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Consuelo Álvarez Pool, Violeta: la feminista y masona olvidada


Consuelo Álvarez Pool, Violeta. Consuelo Álvarez Pool, Violeta.

Consuelo Álvarez Pool es una de esas personalidades que inician el camino, pero no alcanzan la meta, siendo otras las que disfruten de la gloria mientras que ella quedará olvidada, por haber puesto “la primera piedra y no la última”. Clara Campoamor se llevó todos los méritos de haber conseguido el voto femenino y se olvida que, sin otras mujeres como Violeta, este no hubiera llegado a ser. Violeta, como si fuera clarividente, ya lo dijo en El País, en 1910: “La política adolece de grandes defectos; uno de los mayores es olvidar el sacrificio de los primeros que se levantan para defender una causa, cuando el ambiente les es hostil y no han de recoger, como a mí me sucede, más que espinas y ofensas”.

Consuelo Álvarez Pool fue escritora, periodista, intelectual, anticlerical, feminista, sufragista, ateneísta, conferenciante, traductora, política, sindicalista, y una masona española. Pertenece a primera promoción de mujeres telegrafista de España​ y como escritora a la generación del 98. Será conocida como una de las Damas Rojas, apelativo que aparece por primera vez, en la obra autobiográfica La novela de un literato de Rafael Cansinos-Asséns, presentándolas como mujeres republicanas que defienden los derechos de las mujeres, el divorcio, …; otra será Carmen de Burgos.

Pronto, en 1904, cuando llega a Madrid y escribe en El País comienza a utilizar el pseudónimo de Violeta; elige este nombre porque es la flor “de los desfavorecidos, a los que siempre trato de defender". Decía:

Creía que es la Flor de los humildes,

Flor de los que sufren un hondo dolor,

Flor de la que espera la paz de la muerte,

Flor de la que sueña su primer amor.

Consuelo pertenece a una familia pequeñoburguesa, naciendo en Barcelona el 24 de julio de 1867. Sus abuelos paternos eran leoneses y los maternos ingleses, lo que le permitió ser bilingüe. Su padre Gabriel Álvarez Muñiz, militante de Unión Republicana y maestro era gran defensor de la coeducación, inculcando en su hija la importancia de la educación; decía “¡Felices los pueblos todos en los que la mujer es educada con esmero y cuidado!”. Pero, Gabriel muere pronto y deja en graves problemas económicos a la familia.

El 15 de abril de 1885, Violeta aprueba el examen de ingreso para auxiliar temporera de Telégrafos. Pero cuando la notificación para incorporarse a la oficina telegráfica de Valencia llegó a su casa no había nadie; por tanto, no tuvo noticias de esto.

En 1888, los problemas económicos se agravan y su madre le obliga a casarse con un delineante y mecánico de una fábrica de armas llamado Bernardo Azcárate Álvarez en Trubia (Asturias). A partir de ese momento deja toda actividad pública y se dedica a lo que se espera de una mujer en ese momento: tener hijos y cuidar la casa. Tiene cuatro hijos; la tercera, Gloria, muere de meningitis a los cinco años, dirá: “¡Qué angustioso será ver consumirse un pedazo de nuestras entrañas por no tener un puñado de monedas para comprar su salud!”. La cuarta morirá mientras intenta nacer.

Violeta se separa de su marido en 1902 y marcha a Oviedo llevándose a sus hijos, lo que produce un gran escándalo. Allí escribe en El Progreso de Asturias hasta que en 1904 se traslada a Madrid. Afirma: “más virtud huir, noblemente, de un marido a quien no se ama (…) que engañarlo a mansalva, fingir caricias, vender promesas y aceptar con repugnancia penosas realidades”.

En 1904 empieza a trabajar en el diario El País de Madrid (1904-1920), diario republicano-progresista, con una colaboración fija. También escribirá en La Conciencia Libre (1905) publicación de mujeres librepensadoras, en Librepensadora (1905-1907), La Vida Socialista (1910-1914), El Telegrafista Español (1907-1918) y en el Pensamiento Femenino. Firma artículos sobre el divorcio, los derechos de las mujeres, la educación, las condiciones laborales, la reforma de las cárceles, la defensa de la clase obrera, la violencia machista, …. Considera que "La misión de la prensa no es solo dar a conocer los sucesos sobresalientes, también tiene una finalidad instructiva, moralizadora y revolucionaria".​

Escribe cuentos, obra poética, crítica literaria, crónicas de viajes de carácter social, prólogos y epílogos de libros, traducciones del francés, novela. En sus obras la mayoría de los personajes son mujeres; escribiendo sobre los temas que le preocupan como la indefensión de las mujeres, la prostitución, el maltrato a las mujeres y los niños, el acoso laboral, el desahucio, el pacifismo.

En 1907 es admitida en la Asociación de la Prensa de Madrid junto a Carmen de Burgos. Son cinco mujeres entre más de un millar de varones.

En 1909, consigue ingresar como auxiliar femenina de segunda del cuerpo de Telégrafo, tras aprobar las primeras oposiciones que se celebran en las que pueden participar las mujeres. En esta oposición Clara Campoamor consigue una plaza de auxiliar femenina de primera. Las mujeres cobraban menos que los hombres y en el Reglamento Orgánico del Cuerpo de Telégrafos se contempla que “Al casarse los Auxiliares femeninos serán declarados supernumerarios en el Cuerpo. Podrán volver al servicio en caso de disolución del matrimonio. Cuando contraigan matrimonio con oficiales del Cuerpo de Telégrafos podrán ser destinados con sus maridos a estaciones que no sean limitadas ni permanentes, y únicamente en este caso podrán seguir en activo”. En 1915, José Francos Rodríguez es nombrado director general de Comunicaciones y crea el gabinete “sección de prensa” donde incluye a Violeta y en el periodo republicano, y hasta su jubilación es representante sindical impulsando la creación de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación.​

Consuelo Álvarez, su hija Esther, Rosario Acuña, Carmen de Burgos y Clara Campoamor son representantes del Grupo Femenino del Ateneo. Violeta pertenece al Ateneo de Madrid entre 1907 y 1936, asistiendo a tertulias y debates literarios, impartiendo conferencias. Comparte trabajos en la sección de Pedagogía con Clara Campoamor.

Participa en varias asociaciones:

- Funda la Asociación las Damas Rojas de Madrid (1909-1911) para la defensa de las mujeres.

- Obtiene por concurso la cátedra de Gramática Francesa y Española en la Asociación El Fomento de las Artes en 1916.

- Pertenece a la sociedad Española del Abolicionismo. Lucha por erradicar la prostitución.

_ Sociedad Española de la Higiene. Asociación Centros de Hijos de Madrid, para proteger a la infancia.

- Asociación Española para el Progreso de las Ciencias.​

- Fundadora de Fraternidad Cívica (1916-1932).

- En 1934, ingresa en la Asociación de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo.

Pertenece al partido Republicano Democrático Federal. Defiende el acceso de las mujeres a la educación, el voto femenino y el derecho al divorcio, está en contra de la prostitución, sostiene que la Iglesia menosprecia y mantiene sumisa a la mujer, lamenta que no se valora la investigación y que los científicos y los inventores tengan que abandonar España y crítica que los teatros sobrevivan con dificultad mientras que los toreros ganen fortunas, el culto al arte y a la ciencia son indispensables.

Violeta se presenta a las elecciones de 1931, por el partido Republicano Democrático Federal, pero no sale elegida, con lo que solo puede ayudar a Clara Campoamor en su tarea de conseguir el voto femenino desde la sombra.

Pertenece a la Masonería, con el nombre simbólico Costa, iniciada en la cámara de Adopción de la logia Ibérica número 7 en 1910. ​

Al estallar la guerra de España, participa en conferencias de mujeres contra la guerra y el fascismo.

En el franquismo, le aplican la Ley de represión de la Masonería y el Comunismo, siendo juzgada por el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, Sumario 480/44 por delito de masonería; condenándola a doce años de prisión​. Cumple la pena en libertad provisional debido a su avanzada edad, setenta y siete años y a una salud muy deteriorada.

Al final de su vida como al principio, es obligada a abandonar la vida pública como ocurre con el resto de mujeres españolas; siendo condenada al ostracismo al igual que resto de mujeres españolas. Violeta muere el 19 de enero de 1959, a los 91 años en una prisión interior que la ahoga.

Funcionario del Cuerpo de Gestión de Sistemas e Información de la Administración General del estado. Actualmente destinado en el Ayuntamiento de Madrid como jefe de Unidad en la subdirección general de Comunicaciones del Organismo Autónomo Informática Ayuntamiento de Madrid (IAM). Doctor en Historia e historia del arte y territorio con la tesis “Masonería y Política en Madrid (1900-1939). Miembro del Centro de Estudios históricos de la Masonería Española (CEHME). Miembro del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid. Libros: La quema de conventos de mayo de 1931 en el Madrid republicano. El anticlericalismo de la gasolina y la cerilla. Saarbrücken, Academia Española, 2015, y La masonería madrileña en la primera mitad del siglo XX. Madrid, Sanz y Torres. 2019.