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Sin noticias de Gurb ni de Coronavirus

No es que yo quiera insinuar que ambos vayan juntos de la mano, pero de alguna manera la desaparición del primero ha puesto en primer plano al segundo. Mira que ponerse de nombre este virus… a veces creo que digerimos mal las informaciones que leemos sobre este planeta raruno. Empezaré el periplo de vuestra búsqueda a ver si os encuentro por este mundo absurdo. Así que me veo obligado a adquirir corporeidad para pasar desapercibido. Mimetizarse con el ambiente es la mejor opción para sobrevivir, pero en este lugar la gente está especialmente crispada y en cuanto se acerca un perro a preguntarles si conocen a Coronavirus, salen escopetados. Igual también debería haberme encarnado en una cantante guapa y famosa, porque en cuanto me acerco a preguntarles meneando el rabito amablemente, con intenciones honestas, en absoluto invasoras y para nada colonizadoras, salen disparados en dirección contraria gimoteando a velocidades galácticas, murmurando entrecortada y profundamente aterrorizados algo así como: «nosemeacercemantegaelmetrodedistanciadeseguridadpordiosss».

Así que no me ha quedado otra que hacer un rápido barrido sobre las noticias del dichoso homónimo. Lo que he visto me ha puesto los pelos de punta, es para poner la nave en vertical y salir pitando. Pero no puedo dejar atrás a mis congéneres, principalmente porque son los que manejan el asunto. Creo que se me está pegando el virus solidario que anda suelto por esta ciudad y no cejaré hasta conseguir atraparlos y llevármelos de vuelta antes de que terminen cargándose este sistema solar. Parece ser que Gurb se ha mimetizado para bien y anda de juerga por estos barrios, aunque bien podría estar pasando la cuarentena en casa de algunos amigos. Más me preocupa Coronavirus, tan pequeñito él y tan puñetero. Me temo que si no lo encuentro a tiempo acabará con muchos de estos hombrecillos, porque parece estar empeñado en mantener a raya por las malas a la población terráquea.

Por lo pronto, y aunque no fuera su intención dado su carente sentimiento bondadoso, Coronavirus ha conseguido parar el desenfrenado ir y venir de esta sociedad de consumo, les ha puesto a reflexionar y ha sacado lo mejor de ellos mismos, lo que me permite acotar el territorio de acción, así que solo tendré que seguir su rastro en dirección contraria al paciente cero, que me temo yo que haya sido el primero en la coyunda.

De Gurb me encargaré más tarde, me tiene en jaque, pero más por su carácter expansivo y potencialmente vividor que por sus intenciones apocalípticas, de las cuales carece en absoluto. Más me interesa tener noticias fehacientes de Coronavirus, que se me parece mucho a uno que sale en la televisión. Por eso desde aquí lanzo este busca y captura, a ver si alguna de las múltiples personas encarnadas en espías caseros me da la pista definitiva para agarrarle del pescuezo. No literalmente, claro, también me vale una jeringa. Se pagará en bonos del Estado. O en bonos europeos, que parecen más seguros.

¿Alguna noticia don Eduardo?

Filóloga y traductora