ÚNETE

Antonio Regàs: un ingeniero en la crisis del Antiguo Régimen

Antonio Regàs Borrell i Berenguer nació en Mataró en 1750 o 1752, porque hay alguna controversia sobre su fecha de nacimiento. Tampoco está muy clara la fecha de su fallecimiento, quizás en 1836 o 1837. Estudió en los Escolapios de su ciudad natal, y luego en Barcelona se dedicó a las matemáticas. En 1772 pasó a Zaragoza, dedicándose a la mejora del arte de la seda. En este campo inventó y elaboró tornos para hilar que merecieron el aplauso de la Junta de Comercio. Gracias a su éxito se expandieron por Cataluña, Aragón, Valencia y La Rioja. Existen unas Memorias (manuscritas) de Francisco Javier Lozano y Antonio Regás manifestando que el primero consiguió el premio otorgado por la Sociedad con seda hilada en el torno inventado por Regás y no siguiendo el método llamado de Vaucanson, de 1819. En Zaragoza también ideó y presentó a la Real Sociedad Aragonesa una máquina para aserrar piedra, que mereció un premio.

En 1802 formó parte de una comisión que debía estudiar la posibilidad de hilar la seda con agua fría. Dirigió los ensayos con éxito, por lo que se le encargó la propagación y enseñanza del nuevo método. Fue nombrado visitador general de las fábricas reales. Tuvo contactos con la Sociedad del Fomento de la Industria de París, enviando a dicha institución muestras de seda hilada en rama por sus tornos y, vistos sus progresos, se le hizo socio corresponsal. En el año 1821 fue elegido vocal de la Junta de Artes. Además, fue delegado de la Junta General de Comercio, y secretario, contador y bibliotecario del Conservatorio de Artes. Perteneció a diversas Sociedades Económicas de Amigos del País, como la de Valladolid y, sobre todo, la de Madrid.

En la Real Sociedad Económica Matritense ingresó como socio de mérito en 1804, llegando a ser contador y subdirector de la misma. En la corporación se destacó por un sinfín de informes sobre máquinas e inventos de todo tipo. En la corporación promovió la creación de la Cátedra de Economía Política a finales de 1813. Nuestro protagonista fue secretario en 1814 de la Comisión para el traslado del Real Gabinete de Máquinas del Retiro desde el palacio de Buenavista a la Sociedad Matritense.

Regàs intentó que la Matritense abordase la ejecución de una estadística de la provincia de Madrid, pero no tuvo éxito. Como la Sociedad dejó de existir oficialmente después del Trienio Liberal, Regàs quiso llevar por su cuenta su proyecto. Al parecer, solicitó la ayuda del intendente de la provincia. A través de esta autoridad, se pusieron en marcha los curas párrocos y las justicias de las distintas localidades. Regàs estableció un plan y, para ello se documentó de forma fehaciente, además de tener experiencia, ya que había colaborado en el pasado en las estadísticas del Reino de Aragón y de la provincia de Soria.

Cuando recibió la información de las distintas autoridades, organizó los datos como si de un diccionario se tratase, informando sobre la extensión superficial, la distancia de la capital, situación geográfica, fanegas de tierra cultivada, terrenos baldíos, montes, ríos y fuentes, vías de comunicación y mercados y ferias de las distintas localidades. Además, elaboró tablas estadísticas demográficas y de las distintas producciones agropecuarias. Aunque toda esta tarea fue acometida entre los años 1824 y 1825, la obra no se publicó hasta el año 1835, con el título de Estadística de la provincia de Madrid.

Regàs inventó una sembradera que presentó a la Sociedad Económica de Valladolid, y que se experimentó en el Jardín Botánico de Madrid.



Una faceta poco conocida de Regàs fue la de urbanista, ya que propuso al Ayuntamiento de Madrid una reforma de la plazuela del Carmen, además de recomendar en el año 1830 que se retirasen los cajones que, al parecer, afeaban la Red de San Luis.

Entre sus obras, además de la citada Estadística, tenemos la Memoria para demostrar que los adelantos hechos hasta entonces en los ramos del hilado, torcido y tinte de la seda se debían fundamentalmente a la Física y Matemáticas, Barcelona, 1806, o su Plan artístico de productos de la provincia de La Rioja, del mismo año, así como una serie de cartillas encargadas por la Junta de Comercio sobre la el cultivo de las moreras, la manera de coger las hojas y las enfermedades de los gusanos de seda. De distinto signo son su Memoria muy extensa del estado que tenían los ramos más principales artísticos del reino, del año 1821. 
 

 

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.