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A propósito del Año Temático “El Trienio Liberal (1820-1823)” en el Museo del Romanticismo

Del 4 de febrero de 2020 al 31 de enero de 2021

Sala III: Antesalón

Proyecto expositivo a lo largo de todo el año 2020 con el que el Museo Nacional del Romanticismo quiere rememorar el bicentenario del inicio del Trienio Liberal, un breve pero trascendental paréntesis constitucional en medio del reinado absolutista de Fernando VII.

A lo largo de todo el año 2020, se mostrarán diferentes piezas en relación a cuatro ejes temáticos organizados en trimestres:

- "El pronunciamiento de Riego y el nacimiento de un héroe" (4 de febrero - 3 de mayo)- "La vuelta de la Constitución de 1812" (5 de mayo - 2 de agosto)- "La complicada vida del Trienio" (4 de agosto - 1 de noviembre)- "Amargo final: Los Cien Mil Hijos de San Luis" (3 de noviembre - 31 de enero)

Comisaria: Carmen Linés Viñuales. Organiza: Museo Nacional del Romanticismo.

Pues bien, a propósito de esta iniciativa nos acercamos al final del Trienio Liberal, ya que en este medio hemos tratado el inicio del mismo.

Efectivamente en dicho artículo, al que nos remitimos, terminábamos planteando la división en el seno del liberalismo. Pues bien, Esta división del liberalismo condicionó la actuación política en el Trienio Liberal y se fue acentuando. En el propio verano de 1820 los exaltados vieron con malos ojos la disolución por parte del Gobierno moderado del “Ejército de la Isla”, el que había llevado a cabo el pronunciamiento de Cabezas de San Juan. Otro punto de fricción fue cuando el ejecutivo decidió suprimir las Sociedades Patrióticas, un símbolo e instrumento del liberalismo exaltado. A pesar de la prohibición, siguieron existiendo de hecho.

Los moderados pretendieron reformar la Constitución en un sentido conservador: introducción del sufragio censitario y creación de la segunda cámara. No consiguieron sacar adelante la reforma porque la oposición exaltada fue firme. Los moderados aprobaron la Ley de supresión de Órdenes monacales y reforma de regulares, uno de los puntos básicos del programa liberal. También, se abolieron los gremios, se procedió a iniciar un proceso de desamortización de bienes eclesiásticos y se suprimió el mayorazgo de la nobleza. El objetivo era intentar dinamizar la economía al suprimir las trabas impuestas por el Antiguo Régimen y sanear la maltrecha Hacienda.

Los Gobiernos de esta etapa vivieron en crisis constante. Por un lado, estaría la fuerte oposición y las conspiraciones de los exaltados y, por otra, las intrigas del rey y la acción de la guerrilla realista, que se levantó contra el gobierno a comienzos de 1821, siendo muy importante en Álava, Navarra, Aragón y Cataluña. Los realistas explotaron el odio del clero y del campesinado hacia las reformas liberales. En el País Vasco y Navarra, además, existía el temor a que los liberales anulasen los fueros. A estos duros conflictos habría que añadir la continuación de los procesos emancipadores en América, las maniobras de las potencias absolutistas, y la crisis económica permanente.

Entre el 6 y el 7 de julio de 1822 hubo un intento de pronunciamiento por parte de la Guardia Real, apoyado por el rey y su entorno. Pero la conjura pudo ser descubierta a tiempo y fue frenada por la Milicia Nacional y el Ayuntamiento madrileño.

Ante la tibieza del gobierno de Martínez de la Rosa, los moderados quedaron muy debilitados, formándose, a partir de entonces gobiernos de liberales exaltados. En este momento, las guerrillas realistas habían conseguido establecer en La Seu d’Urgell una Regencia. El gobierno exaltado de Evaristo San Miguel ordenó una ofensiva al mando de Espoz y Mina, por lo que la Regencia se vio obligada a cruzar la frontera francesa.

La presión de las monarquías absolutas se recrudeció, habida cuenta de la repercusión de los hechos españoles en el Piamonte, Nápoles y Portugal. Francia, Austria, Prusia y Rusia decidieron intervenir en España. Se decidió enviar un ejército francés -los Cien Mil Hijos de San Luis- mandado por el duque de Angulema, y que invadió España en abril de 1823, uniéndose al mismo las tropas españolas realistas. En junio, el Gobierno y las Cortes decidieron marchar a Cádiz. Ante la negativa de Fernando VII a emprender el viaje fue declarado mentalmente incapacitado por las Cortes. En la ciudad andaluza los liberales resistieron hasta septiembre, cuando decidieron liberar al monarca. El 1 de octubre de 1823, Fernando VII restauraba el poder absoluto y el 13 de noviembre regresaba triunfalmente a Madrid.

El artículo citado de este medio de El Obrero, se titula, “El pronunciamiento de Riego y el inicio del Trienio Liberal” (2 de enero de 2020).

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.