LA ZURDA

A propósito de “La Voz del Pueblo”: la prensa liberal en Ávila

Álvaro Mateos López escribió su tesis doctoral (2011) sobre la tercera época, entre 1930 y 1931, del periódico abulense, La Voz del Pueblo. Ahora, gracias Ediciones de la Institución Gran Duque de Alba, podemos acercarnos a ella con el título de La Voz del Pueblo (1930-1931), referente de la prensa liberal en Ávila.

Efectivamente, estaríamos hablando de un periódico liberal que intentó abrir un hueco en una provincia muy conservadora, y que en medios estaba dominada por El Diario de Ávila. El estudio se centra en un momento clave de la Historia contemporánea de España, en la época de la denominada Dictablanda, con Dámaso Berenguer y Aznar, hacia la Segunda República. El periódico estaría vinculado a la izquierda liberal de Santiago Alba, personaje clave hasta la llegada de la Dictadura de Primo de Rivera por sus intentos, aunque fallidos, de modernizar fiscalmente España, y que luego también jugaría un papel político en la Segunda República en el Partido Radical, llegando a presidir las Cortes. Su director, Nicasio Velayos militaba en esta corriente liberal, y empleó el medio para intentar influir en el público y el electorado abulense. Velayos llegaría a ser ministro de Agricultura con Lerroux, habiendo sido antes diputado por el Partido Liberal en Ávila, dentro de la corriente de Romanones. Estaríamos, como hemos anunciado, ante el universo regeneracionista liberal castellano, que Alba también lideraba desde El Norte de Castilla.

El periódico, por su parte, tuvo dos etapas anteriores. La primera se desarrolló entre 1913 y 1916, y una segunda en los primeros años veinte, hasta que en 1924 desapareció en plena Dictadura, para renacer, brevemente, en la etapa que aquí se estudia. El periódico hizo un gran esfuerzo durante este corto, pero intenso período para defender la educación, la cultura, pero también por fomentar el desarrollo económico (agricultura) y de las infraestructuras de Ávila. Mención especial merece su preocupación por la mujer, y también por la sanidad y la justicia.

El proyecto fracasó, al final, por un conjunto de factores que conformaron un contexto muy adverso, y que nos confirma el mantenimiento de estructuras harto conservadoras en muchas partes de una España que se resistía a cualquier cambio. La censura, la falta de apoyo y respaldo publicitario fueron decisivos para que desapareciese.