El fanatismo gobierna el mundo
Nunca hubiéramos imaginado un retroceso tan enorme en el nuevo orden mundial. Cada día que pasa desciende el nivel de raciocinio y caemos en picado en un túnel de irracionalidad y fanatismo.
- Publicado en Opinión
Nunca hubiéramos imaginado un retroceso tan enorme en el nuevo orden mundial. Cada día que pasa desciende el nivel de raciocinio y caemos en picado en un túnel de irracionalidad y fanatismo.
La guerra de Trump y Netanyahu entra en una fase de confusión. Tras las primeras oleadas de bombardeos sobre cientos de objetivos militares, económicos y políticos de Irán, la operación Furia Épica se ha extendido, como era de esperar, por la región del Golfo Pérsico.
En abril de 1965, durante una manifestación contra la guerra de Vietnam en Eugene, Oregón, surgió este icónico eslogan pacifista, “make love not war”, que acabaría convirtiéndose en emblema del movimiento hippie y, más tarde, del Mayo del 68.
El pasado fin de semana, en la gala de los Goya, la actriz estadounidense Susan Sarandon se deshizo en elogios al presidente Sánchez, al mundo de nuestra cultura y a España por su comportamiento moral en la defensa de la paz mundial y, especialmente, contra la guerra de Israel contra Gaza. Advirtió de la deriva antidemocrática de su país en manos de Trump, algo que en España presenciamos con incredulidad, o al menos así pensamos muchos ciudadanos y ciudadanas que rechazamos la mala educación, la prepotencia y el autoritarismo de quien se cree el dueño del mundo.
Las variables económicas de Estados Unidos son buenas. Los datos referidos a inflación y tasa de paro se están conteniendo, si bien se generan tensiones internas. En apariencia, las medidas de Trump están dando menos resultados adversos en estos meses de mandato y, sobre todo, a partir del mes de abril de 2025, cuando se promulgan toda la batería de aranceles. Pero, en efecto, estamos ante una situación más bien tensa, que de manera gradual va desembocando en serias dificultades para la política económica de la Administración republicana. Apuntemos unas consideraciones.
Mal geopolítico:
Es sabido que la diferencia entre geopolítica y geoestrategia es que la segunda actúa lo que la primera reflexiona. Una geoestrategia sin geopolítica es tan peligrosa como una táctica sin estrategia. En el “Arte de la guerra” Sun Tzu plantea o recoge la idea de que una sin la otra es el ruido antes de la derrota… (y ruido en Europa hay mucho). Clausewitz señala que las acciones tácticas deben estar siempre supeditadas a una finalidad política superior. Se dirá: ¿acaso Europa carece de una política superior? Por los hechos, parece que sí. Va a remolque de los intereses de EEUU. Ellos diseñan la estrategia y Europa cumplimenta la táctica (¿pagar, desgastar, morir?).
La transparencia suele vacunar contra la conspiración, la corrupción y los bulos, y siempre es una buena noticia para la democracia. Por ese motivo, en el 45 aniversario del intento de golpe de Estado, la decisión del Gobierno de desclasificar todos los documentos localizados hasta ahora del 23-F, en total 153 unidades documentales, salda una deuda histórica, al abrir los cajones, ordenar los papeles y ponerlos a disposición de cualquier persona interesada.
Entre la ley de Secretos Oficiales, en vigor, y la de Información Clasificada, en vías de progreso al parecer inobjetable, se ha abierto camino la publicación de los documentos del 23F, en efeméride de 45 años de aquella infausta memoria, con un resultado “de azul desganado que los ingleses llaman gris”, que dice Borges, en El Aleph. Las 167 unidades temáticas, como intitula el gobierno, responsable de su publicación, apenas han hecho otra cosa que confirmar cuatro décadas y media después lo ya sabido y reproducido por investigaciones periodísticas aparecidas tiempo atrás. Fallecidas las figuras estelares de la tentativa de golpe de Estado, con la excepción de Tejero, quien más visibilidad ostentaba, que lo hizo dos días después de la publicación, el gobierno ponderó, quizá con acierto, que, con la redondez de los 45 años, hacer públicos estos documentos lo que se pretendía era desmitificar aquellos acontecimientos que produjeron mucho daño reputacional a la idea institucional, histórica y geográfica de España. Solo quedaba el teniente coronel Tejero en la coincidencia de la aireación de los documentos, pero la involuntaria colaboración del destino ha colocado la publicación a la par del óbito del golpista.
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