“En circunstancias como las actuales, lo más inteligente es actuar a lo grande”. Esta frase es de Janet Yellen, Secretaria del Tesoro de Estados Unidos con el presidente Joe Biden. Yellen, economista sobria y rigurosa, ha señalado que no es el momento para preocuparse sobre el déficit fiscal –un anatema, por tanto, de cara a sus colegas más ortodoxos–: lo que se necesita, remacha Yellen, es invertir en infraestructuras, I+D, formación, capacitación laboral y, además, una política fiscal, y cito textualmente, “con impuestos justos y progresivos”. Estas palabras reconfortan. Debe señalarse que, de entrada, se ha aprendido de la Gran Recesión, habida cuenta que los estímulos puestos en funcionamiento durante la crisis vírica y a raíz de la guerra de Ucrania, casi de forma inmediata, han sido importantes.