La campiña electoral
En democracia, si hay algo tan inevitable como la muerte o los impuestos son las campañas electorales. A cada elección antecede una acción: millones de euros dedicados a movilizar electorados propios y desmovilizar ajenos. Miles de horas y de candidatos viajando día y noche para mover voluntades ciudadanas e inclinar el voto a su favor. Se suceden los debates decisivos entre candidatos, que unos ganan y otros pierden según informan los medios. Toda la inteligencia en comunicación política que usted pueda imaginar, adquirida y trasmitida en decenas de másteres universitarios dedicados a tal fin. Y, sin embargo, como en la famosa “carta robada” de E.A. Poe, aún existe quien intenta ocultar lo evidente (la gran cantidad de inteligencia, recursos y esfuerzos) haciendo “tabula rasa” de tal hecho.
- Publicado en Opinión