La Rusia democrática: reflexionando desde 1915
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Opinión
Como tenemos acostumbrados a los amables y sufridos lectores, la Historia nos ofrece materiales para las reflexiones actuales en la mayoría de los artículos que planteamos en la sección de opinión. Y ahora, en nuestra actualidad Rusia ocupa un protagonismo no absoluto, pero casi. Pues bien, en septiembre de 1915, ya con un año de guerra (la Gran Guerra), el socialista español Torralva Beci reflexionaba sobre la Rusia zarista, sobre el inevitable triunfo de la democracia. Salvemos todas las circunstancias históricas entre aquel año y el presente de 2022, pero fijémonos que en el artículo de aquella se hablaba de una Rusia en guerra con un régimen despótico, y ahora estamos en una Rusia en guerra con un régimen, vamos a decir, nada democrático, para ser prudentes. Lancémonos con valentía al análisis comparativo, aunque siempre con las oportunas reservas.
Torralva recurría a Kropotkin para afirmar que el pueblo más oprimido era el que más avanzado salto daba hacia el porvenir cuando le llegaba el momento de hacer su revolución. Sin lugar a dudas, la idea se cumplió, porque estaríamos muy cerca de 1917. Otra cosa es que podamos aplicar este principio a la Rusia actual. Pero, sigamos.
Las circunstancias para ese salto revolucionario y gigantesco se condensaban en una condición, y que no era otra que la ceguera de las castas dominantes, persistiendo en la opresión contra todos los síntomas de rebeldía de las masas, no previniendo la catástrofe para dichas castas del único modo que se podría hacer, esto es, cediendo a las exigencias del pueblo. ¿Estamos en esta circunstancia actualmente según las ideas de Kropotkin? No lo sabemos, pero el lector nos permitirá afirmar que todo es harto sugerente.
La siguiente cuestión en relación con esta tensión tendría que ver con que la persistencia en el despotismo de las castas dominantes las fuerzas revolucionarias, que se iban formando en el país, adquirían un carácter violento, radical e intensivo.
Torralva Beci se preguntaba sobre si esto era bueno o malo. No parecía un bien porque tratándose de “causas anormales” los efectos habrían de ser necesariamente anormales (¡qué premonitorio en relación con la futura deriva totalitaria de la Revolución!). Pero tampoco era un mal, puesto que en un estado social de cosas “moralmente tan anormal” como sería el de la sociedad capitalista, los procedimientos de lucha no podrían obedecer a la normalidad. Estimado lector, obvie usted ahora lo del capitalismo y ponga en ese estado social de cosas “moralmente tan anormal” la existencia de un régimen no democrático y que está intensificando la represión de las contestaciones internas y contra toda voz crítica con la guerra de Ucrania.
El artículo de 1915 también planteaba que la crítica política que se estaba haciendo en ese momento era completamente nueva y con elementos “esencialmente transformados”. A lo mejor hay algo de esto en 2022, al menos en relación con los que se dice de los elementos. Ahí están los chicos y las chicas en las calles de Moscú y San Petersburgo jugándose la vida para protestar por la movilización casi general, y ahí está la huida del país de los jóvenes, otra forma de protestar o de cuestionar dicha decisión.
Les dejo con estas cosas de la Historia para el presente.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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