Transparencia sí, pero…, con Llanos Castellanos
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Opinión
En las Primeras Jornadas de Ética, Transparencia y Buen Gobierno, organizadas por el PSOE madrileño, la letrada, profesora universitaria y secretaria de Justicia, Relaciones Institucionales y Función Pública en la Ejecutiva del Partido Socialista, trató sobre el acceso a la información pública y la transparencia.
La intervención de Castellanos planteó una visión, además de muy documentada, crítica porque intentó mostrar todas las facetas que se presentan ante un concepto como el de la transparencia que, en principio, nadie podría cuestionar, y menos desde una óptica de izquierdas.
La ponente comenzó haciendo un poco de Historia en relación con la transparencia. En este sentido, explicó cómo la misma apareció con fuerza en la época de Clinton en los Estados Unidos cuando se detectó un enorme crecimiento del descrédito político, y se planteó el concepto del “Open Government”.
En este sentido, a pesar de que el modelo político norteamericano es harto distinto al europeo, especialmente en lo que se refiere a la casi inexistencia de partidos políticos organizados y de una Administración estable, frente a lo que ocurre en nuestro continente donde los partidos políticos son organizaciones claramente constituidas y donde las Administraciones existen y permanecen independientemente del color político del Gobierno, habría que observar que en España también apareció la cuestión de la transparencia cuando se produjo una clara desafección hacia la política al generalizarse socialmente la idea de que los políticos y los partidos estaban engañando a la ciudadanía. Este discurso, para la ponente, sería sumamente antidemocrático, y se vincularía también al corporativismo, un peligro aún mayor, como demostró en el asunto del gobierno de los jueces, que debía seguir vinculado a la soberanía popular, es decir, al criterio de los ciudadanos, manifestado en las elecciones, porque no se trataría de inmiscuirse en la toma de decisiones estrictamente judiciales, sino, como hemos expresado, en decidir sobre el gobierno de uno de los tres poderes del Estado y que, por lo tanto, no podría quedar en manos corporativas.
Así pues, la transparencia llegaría a rango de ley en nuestro país, precisamente, en ese momento de deslegitimación de la política, con la Ley de 2013, que intentaría desarrollar el derecho constitucional de acceso a la información, aunque Castellanos informó que ya antes existía un cierto desarrollo de este derecho.
La ponente, inmediatamente, planteó un interrogante sobre la transparencia. ¿No será incompatible con la política?, ¿no necesita la política de un cierto nivel de discreción, más que de secreto, para desarrollarse? En este sentido, explicó el peligro que supondrían las malas interpretaciones que pudiera acarrear el conocimiento público de la mucha documentación que se genera cuando hay que tomar una decisión política o administrativa por parte de un órgano o autoridad competente. Hay notas, comentarios, mails, observaciones, aclaraciones, etc. que, además, podrían dañar a terceros, y que realmente no forman parte de la decisión en sí.
Llanos Castellanos insistió en la importancia del derecho de acceso a la información a través del conocimiento de la agenda pública porque con ello se soslayaría el peligro que apuntábamos más arriba.
Por fin, y confirmando el título que hemos dado a este artículo, se plantea otro “pero” en relación con la transparencia. Se exige a los políticos y partidos una transparencia casi absoluta en todo, casi con lupa, pero, ¿qué ocurre con las entidades y empresas que realizan servicios públicos, como podrían ser, por ejemplo, los financieros y que nos afectan a todos?, ¿son transparentes estas entidades y sus responsables?, ¿qué ocurre con los algoritmos de las empresas?, ¿no supone esta falta de transparencia un peligro para la democracia?
Así pues, transparencia sí, por supuesto, pero mirando “con transparencia” todas sus facetas, nos permitimos añadir nosotros.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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