La Diada del Once de septiembre 2022: navajazos políticos, loterías desacreditadas y la vuelta de la pijoborroka
- Escrito por Joaquim Pisa
- Publicado en Opinión
El independentismo catalán se apresta un año más a conmemorar la que desde la óptica nacionalista es una de sus derrotas más sonadas, lo que no deja de ser una forma curiosa de festejar la Diada del 11 de septiembre, es decir el Día de la Patria Catalana.
Más allá de consideraciones historicistas, y como otros años, el 11 de septiembre de 2022 se centrará en la manifestación impulsada por la llamada Asamblea Nacional de Catalunya (ANC), a celebrar en la tarde de esa jornada en el centro de Barcelona. La movilización pretende, de nuevo, desplazar a la capital catalana a miles de residentes en la Catalunya profunda, para que invadan las calles barcelonesas con sus banderas, sus pancartas y sus gritos.
El lema elegido para este 11 de setiembre por la ANC ꟷentidad que como la mayoría de organizaciones similares y el movimiento independentista catalán en general, no atraviesa precisamente su mejor momentoꟷ, es ni más ni menos que “Volvemos para vencer. Independencia”. Recuerda poderosamente a aquella pancarta que Joan Laporta hizo colgar en el centro de Madrid, al arrancar su campaña para presidir de nuevo el FC Barcelona: “Ganas de volver a veros”; de veros y de ganaros, evidentemente.
Un año más, alrededor de la celebración de la Diada catalana habrá camisetas conmemorativas, conciertos, sorteos, costellades…y seguramente, insultos a tutiplén entre los partidos y organizaciones independentistas, más enfrentados que nunca entre ellos en los más variopintos asuntos. Los medios afines, especialmente los digitales, ya van calentando el ambiente, y rompen lanzas y caras de políticos independentistas en efigie en función de sus querencias o el origen de las subvenciones que reciben, que en la inmensa mayoría de los casos vienen a ser una misma cosa.
Este año la manifestación independentista comenzará en la Plaza de España, pasará ante el monumento a Colón, y seguirá luego hasta estación de Francia; todo muy simbólico, como puede verse (España, Francia, Colón…). Ante la estación de Francia tendrá lugar el acto político principal de la movilización. No será necesaria la inscripción previa para participar en la manifestación, como sí ocurría en los años de esplendor de estas marchas, lo que denota la poca confianza que tienen los organizadores en repetir las cifras de asistencia de antaño, que a partir del fracaso de la pseudo declaración de independencia de 2017 empezaron a descender de modo notable en cada convocatoria.
Por su parte, los diversos grupúsculos que animan la llamada “izquierda independentista” (la CUP, sindicatos fantasmas nacionalistas, organizaciones de estudiantes independentistas…), anuncian su voluntad de “recuperar las calles”.
Es decir, los sectores independentistas más radicalizados, violentos y fascistoides, cuando no claramente fascistas, amenazan con provocar disturbios para ganar la visibilidad callejera que han perdido por completo en los últimos años. Vuelve pues, la pijoborroka.
Para financiar todo este despliegue ꟷque no es poca cosaꟷ, la Generalitat de Catalunya y las administraciones públicas controladas por los independentistas contribuirán, un año más, aportando por debajo de la mesa con total impunidad dinero público destinado al “esfuerzo movilizador”. La Generalitat en concreto, realizará además un sorteo extraordinario de la Grossa, la lotería autonómica catalana, con un primer premio de dos millones de euros para el ganador. La Grossa es un sorteo inventado hace unos años por la Generalitat para competir con la lotería de Navidad del Estado, una apuesta destinada al fracaso desde su primer año de celebración, dada la tradición y el arraigo del sorteo estatal navideño, y dado el alto grado de desprestigio de las loterías catalanas, adquirido tras el estallido los casos de corrupción generados en torno a ellas en los años ochenta y noventa del pasado siglo. Ahora, al parecer, han convertido la Grossa en una especie de cepillo de iglesia para la Diada.
Ocurre, además, que las aguas bajan especialmente turbias en el mundo independentista catalán. El enfrentamiento político entre los dos socios en el Govern de la Generalitat de Catalunya (ERC y JuntsxCat), ha descendido ya al nivel de los insultos personales. El “cese temporal” de Laura Borràs como presidenta del Parlamento de Catalunya, al estar inmersa en un proceso judicial por corrupción, ya es más definitivo que el famoso cese temporal de la convivencia entre la infanta Elena y Marichalar. La mala digestión de este asunto hecha por los antiguos convergentes, es decir por Junts, así como su oposición a la mesa de diálogo entre el Gobierno español y el catalán, y su rechazo total al apoyo parlamentario de ERC al Gobierno Sánchez, sitúa al Gobierno catalán a diario al borde mismo de la ruptura. Por otra parte, las entidades independentistas de agitación social tipo ANC y Òmnium Cultural, están perdiendo afiliación de un modo muy notable, y las peleas entre facciones internas comienzan a trascender y a desalentar a muchos de sus adherentes y simpatizantes.
El clima de cansancio y de hartura se extiende en la sociedad catalana, especialmente entre aquellos que en los últimos años venían identificándose con el independentismo. ¿Estamos ante una de las últimas Diadas institucionales?
Joaquim Pisa
Escritor. Ha publicado varios libros sobre literatura de viajes, investigación en historia local y memoria colectiva contemporánea. Algunos de sus títulos son “Un castillo en la niebla. Tras las huellas del deportado Mariano Carilla Albalá” (sobre la deportación de republicanos españoles a los campos de exterminio nazis), “Las cenizas del sueño eterno. Lanaja, 1936-1948. Guerra, postguerra y represión franquista en el Aragón rural” (sobre la represión franquista), y la novela “El cierzo y las luces” (sobre la Ilustración y el siglo XVIII).
En 2022 ha publicado “Una quimera burguesa. De la nación fabulada al Estado imposible” (una aproximación crítica al independentismo catalán).