Andalucía vs. Decreto anti crisis
- Escrito por Antonio Campuzano
- Publicado en Opinión
El juego de acción-reacción se manifiesta en este momento en la vida pública española en dos escenarios. De una parte, la mayoría absoluta de Moreno Bonilla, en Andalucía. De otro, el decreto anti crisis, con ayudas económicas, del Consejo de Ministros, del sábado 25 de junio.
La inclinación mayoritaria hacia el PP en el tablero andaluz cumple por la parte alta los pronósticos que anunciaban dudas acerca de la mayoría del PP. La colocación posterior de Vox en zona de penumbra electoral para inmediatos futuros sirve para reconfigurar las realidades y los pensamientos de un sector inclinado a la devastación ideológica que creía injustificadamente llegado el momento de la revisión histórica tanto de la transición desde el franquismo imperante hasta la democracia ejerciente, como del papel de la izquierda en ese desempeño democrático.
Juan Manuel Moreno convierte la tranquilidad en opciones electorales, según ha acreditado en la jornada del domingo 19 de junio, y, es más, sirve de aval a formas y conductas de Alberto Núñez Feijóo. Moreno hace exactamente lo que es el deseo de su presidente de partido, y no es acción impositiva sino que es coincidencia de pareceres.
Baroja, en un rapto de acomodación a la vida serena, dice en sus memorias que “la creación del hogar y de la familia exige tranquilidad y reposo”, sentencia a la que se apunta Moreno para ganar sin producción de ruido, mientras Feijóo balancea un cuello que asiente. Con esas premisas y no otras aspira el gallego a llegar al palacio de la Moncloa.
Sabedores son ambos, solo que de momento lo callan, que la referencia del PP de más aspiración política y respiración asistida de rayos y accidentes naturales se llama Isabel Díaz Ayuso, además ahora neumológicamente auxiliada por la exoneración de tráfico de influencias por la Fiscalía Anticorrupción, si bien nunca podrá apartar el derroche de imagen que significa que su hermano levantase con la herramienta del correo electrónico casi trescientos mil euros, lo que no hubiera sucedido sin la visita de la pandemia, momento del relajo de las contrataciones.
Los principales intérpretes del vendaval de Moreno Bonilla son Díaz Ayuso, cuya fe en el desmontaje de la izquierda deviene en furia y bronca; y Macarena Olona, adscrita a la gresca y el jaleo de taberna con el señalamiento con el dedo justiciero. Llegó Bonilla y mandó callar con consecuencia de disciplina y rigor.
A todo esto, el gobierno de signo progresista, coalición y formas de izquierda, ha saltado con la determinación de responder al domingo de la victoria andaluza. En seis días, sin renuncia al sábado aunque hubiese alguna filiación judía en su seno, ha anunciado un decreto de combate a la crisis, con medidas de apoyo económico a numerosos sectores desfavorecidos.
Las dificultades en la negociación entre socios de gobierno consolida una vez más el principio particular de Arquímedes de empuje hacia arriba cuando peor se pone para el consenso. Los problemas creados por la descomposición del ejecutivo serían de más calidad y cantidad que los tenidos que soportar con su mantenimiento.
Nadie del gabinete está dispuesto a generar contento a la oposición con una discusión disruptiva entre socios que llevase a un adelanto electoral de las generales. A partir de este momento se adentra el calendario político en varios meses precipitados inexorablemente al mes de mayo, comicios municipales y de autonomías, en cuyo desarrollo y desenlace se jugaría ya con bazas más certeras la victoria de la elección general de final de 2023.
La batalla previa durará 17 meses de suposición y superposición de acontecimientos y alternativas. La sucesión de afrentas económicas en las economías familiares con la guerra invasora de Ucrania y sus derivadas se convertirá en munición para el Partido Popular, que verá un juego de equilibrios entre la extenuada cesta de la compra y “la ambición de absolutos”, que decía Umbral en “Pio XII, la escolta mora y un general sin un ojo” (Planeta, 1985).
El presidente Sánchez tiene que restar con las destrezas que le proporcione su instinto de supervivencia, cuya marca sigue grabada en su frente, y la inestimable ayuda de Ursula Von der Leyen y sus galanterías venidas de Bruselas que tanto menosprecian los adalides del deseo del ridículo ajeno.
Antonio Campuzano
Periodista (Ciencias de la Información, Univ. Complutense de Madrid), colaborador en distintas cabeceras (Diario 16, El País, Época, El Independiente, Diario de Alcalá), miembro del Patronato de la Fundación Diario Madrid.