El nuevo ejecutivo de Sánchez
- Escrito por Roberto R. Aramayo
- Publicado en Opinión
Quedan dos años decisivos para terminar una compleja legistatura con horizontes muy ilusionantes. Hay que inaugurar el periodo que debe seguir a la pandemia y aprovechar para revisar viejas inercias obsoletas, poniendo sobre la mesa planeamientos imaginativos que miren al futuro y no sigan marginando a las generaciones más jóvenes. Hay que acabar con la precariedad laboral y subir las nóminas para reactivar el consumo, apostar por las energías renovables para revertir el cambio climático, favorecer una igualdad que no se limite a gestos grandilocuentes, reflotar a la clase media y reivindicar la moral del esfuerzo.
La lista de proyectos factibles e imprescindibles no puede ser más abigarrada. Tras conceder unos indultos parciales y que sancionen las reincidencias, puede abrirse una vía de diálogo con el conflicto catalán. También habría que liderar un espíritu socialdemócrata en una Europa monetarias donde los ciudadanos quedan detrás del euro. Las Democracias liberales necesitan apuntalar el Estado de bienestar y sus cuatro pilares básicos: educación, sistema sanitario, prestaciones asistenciales y políticas contra la desigualdad estructural.
Una vez acababa la decisiva campaña de vacunación, es hora de administrar cabalmente los fondos europeos y remodelar un gobierno muy desgastado con figuras bastante polémicas. Aquí tocaría derrochar arrojo e imaginación. Recuperar activos del propio periodo socialista, como Madina o Jáuregui. Captar prestigiosos independientes cuya trayectoria profesional avale su compromiso político. Integrar al PNV y, de ser viable, también a ERC. Errejón y Joan Valdivi también sería fichajes de gran interés. Yolanda Díaz y Nadia Calvilo deberían repetir como un indiscutible tándem complementario.
En definitiva, pocas concesiones a la galería y a las presiones internas de unos u otros partidos. Ivan Redondo y Sánchez tienen una gran oportunidad que no pueden desaprovechar. El trumpismo de Ayuso y Abascal pisa con fuerza. Es necesario poner un dique de contención que pueda ser apreciado por la ciudadanía, evitando eslóganes hueros y campañas electorales homologables con las ventas de perfumes o de coches.
Se debe imponer la cultura del diálogo y los pactos de Estado, para neutralizar una estéril y desazón ante polarización que roba protagonismo a los auténticos problemas. Ojalá se acierte con la remodelación del gobierno para cambiar las cosas durante los dos próximos años y pasar pagina de tantas cosas. Es inaceptable que los informativos y las agendas queden lastradas por el sensacionalismo de anécdotas o corruptelas que deberían quedar atrás.
Roberto R. Aramayo
Profesor de Investigación en el IFS- CSIC (GI TcP) e Historiador de las ideas Morales y Políticas. INconRES (PID2020-117219GB-I00) / RESPONTRUST (SGL2104001) / ON-TRUST CM (2019HUM5699) y PRECARITYLAB (PID2019-105803GB-I0)
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