La política del PP se ve rara
- Escrito por Antonio F. Alaminos
- Publicado en Opinión
Martes, 12 de noviembre de 2024. Programa “La noche en 24 horas”. Afirmación: los militares deben pasar por encima de los políticos cuando estos (los políticos) son unos inútiles. Esto vino a plantear una analista del In Mundo con total claridad. Al parecer sin vino mediante. La duda es qué políticos son inútiles y en qué circunstancias. No siempre quien define la inutilidad de un político quedará al arbitrio del comité editorial de turno. O las circunstancias. Cada vez más; cada vez más impúdico, cada vez más alto, cada vez más claro.
Lo peor de todo la “neutralidad” postureada. Me explico. El PP enfanga, miente, insulta y marea la perdiz (pongamos que habla de Valencia). El comentarista de turno comienza y, para no parecer parcial, afirma: “esta política de enfrentamiento de todos contra todos, de acusarse mutuamente, de no asumir responsabilidades…”. Un tirar balones fuera para parecer “neutral”. Hacen un fundido a “ni perro ni gato de aquella color” y todos son igual. Estos “neutrales” son el combustible de la antipolítica. No llaman a las cosas por su nombre ni señalan en la dirección que procede. Sea quien sea. Podemos, Sumar, PSOE o la Santísima Trinidad. Les parece que decir el PP miente y enfanga es demasiado parcial. Les pueden decir, “eso lo hacen todos”. Y la respuesta neutral, lo que procede, es “en este caso y ocasión ha sido este o aquel”. Llamar a cada cosa por su nombre en cada ahora y ocasión.
Es probablemente una de las características más notables de la democracia española. Tras la prensa del movimiento, surgió el movimiento de la “prensa” convertida en el brazo de propaganda armada de una mentalidad ultra; por cuarenta años hecha y derecha; siempre dispuesta a confundir, manipular y mentir con el fin de llevar al máximo de ciudadanos a su carril. Un carril donde descarrila la democracia.
Y en sintonía con los medios militantes está la otra patita de lo militar como solución. Respuesta a la inmigración: que les envíen a la armada. Preguntan a la portavoz de Vox: “¿enviar buques de guerra para qué?, ¿para bombardear pateras?”. La respuesta fue de enmarcar. “Yo no soy militar. No sé si para tirar bombas o para qué. No me toca decidir qué hacer allí. Solo digo que el problema se soluciona enviando barcos de guerra”.
Ahora en la tragedia de la DANA en Valencia la demanda es “que envíen al ejército. Deberían de estar allí desde ayer”. “¿Para hacer qué y dónde y cómo y en qué orden?”. La respuesta es la misma: “no soy experta en desastres naturales. Ni idea de qué deberían hacer allí. Pero la solución al problema es enviar militares. Muchos militares. Más militares”. Para la ultraderecha al ejército lo necesitamos como solución a cualquier problema. Qué pasará después… Creo que deberían darle una repensada en el In Mundo y demás “prensa en movimiento”. A menos que crean que llegado ese mundo inspirado por la Santísima Trinidad a ellos le reconocerán el mérito de haber ido útiles para su advenimiento.
Una Santísima Trinidad que es el tres en uno de la extrema derecha española (tres partidos y una sola idea). El PP, Vox y SALF son la ultraderecha trina que trina como la reina de corazones de Lewis Carroll con cualquier política de gestión. La reina de corazones era una “furia ciega” que solo tenía un modo. En todo momento y lugar la respuesta automática era la orden: que le corten la cabeza. Sin llegar literalmente por ahora a dicho extremo (solo verbalmente pidiendo cabezas), la Santísima Trinidad ultra anda también en modo automático. Al gobierno nacional, que los cesen a todos y dimitan los demás. Así la ultraderecha podrá sentar la cabeza y sus reales.
Y resulta que sí es posible. Algunos medios de comunicación han puesto pie en pared de los bulos y la desinformación que desde la derecha se generaban por la DANA y lo han logrado. Luego se puede, aunque sea transitoriamente. Ocupa tiempo y dedicación, pero se puede. Y demostrado el poder, queda solo la responsabilidad de no abandonarlo. Aunque toque comer perro. En la cadena Ser un caza bulos (cada vez más necesarios) afirmaba: “sorprende que el ABC, un medio serio, divulgue un bulo tan frágil que cae con un soplido”. No le sorprende el bulo ni el medio demediado, a quién a estas alturas, sino su fragilidad. Un medio serio y decano debería difundir bulos más sólidos. Imposible pedir a un medio que presume de ser decano que no los emplee, solo que sean más difíciles de desmontar.
No todos los conservadores del poder y los del poder conservador deben estar muy felices con Feijóo. Su trapacería, sus malas artes, su afán en enfangar las instituciones y enfrentar a la sociedad… cada vez mayor y sin límites. Feijóo está en modo supervivencia, caiga lo que caiga. Por un momento, pase el foco de atención de la palabra (significante) a su auténtico y profundo significado: supervivencia. En esa disposición mental, las cosas pierden relieve, se pisotea todo, nada importa, solo su único y personal interés.
La pregunta, en la presunción de inteligencia, es ¿realmente los poderes fácticos conservadores, el dinero y el negocio, quieren la España que acuña la política de supervivencia de Feijóo? Una sociedad de “Añodadores” (añorantes y adoradores: añodadores) de un Franquismo que nunca conocieron, de jueces para la militancia, de culto al líder, de emociones y odios… La desesperación vital de Feijóo está conformando un mundo emocional que escapa a cualquier racionalidad política. El camino inverso del ya recorrido. La democracia es un esfuerzo racional que emerge de las emociones ante una dictadura. Esa es la cuestión. Un ejemplo. Leo una declaración en la que una mujer pregunta: “¿qué hay de malo en ser sumisa?”. Y eso es lo verdaderamente malo, el gran éxito de la Santísima Trinidad: que una mujer u hombre llegue a hacerse esa pregunta como algo aceptable. Más aún, ¿qué hay de malo en ser esclavo y que otros decidan por ti?
Una última curiosidad. ¿Qué tienen que decir los de la “Marca España” de los espectáculos que montan los dos sin tres “mosqueperros” en el Parlamento Europeo? Y no es una, que ya van una, dos y más de tres parecidas que igual de labor de pico y zapa antiespañola de la Caballé. Para el recuerdo quedará tanto “Marina, te quiero. Viva Iría Flavia” como el grito “Escucha Europa”. Ya lo sé, tal como va la cosa cualquier persona sensata pensará “la política del PP se ve rara”. Lo confirmo. Sí, democráticamente se ve muy rara.
Antonio F. Alaminos
Catedrático de Sociología Matemática.