El alimento de los antisistema
- Escrito por Antonio F. Alaminos
- Publicado en Opinión
Las personas gustan de la continuidad. Un ejemplo claro de esto es la ideología política expresada como un continuo. Hay izquierda, hay derecha y hay un centro. Y en ese continuo se introducen a martillazos todas las expresiones de la política. Sin embargo, al igual que la ideología de pertenencia territorial (partidos nacionalistas) se entrecruza con la ideología política, existe otra dimensión. Aquella que identifica a los actores políticos que actúan dentro del sistema de otros que lo hacen contra el sistema. Y no son transferibles. Una vez antisistema no regresas a los nidos del sistema.
En este caso el sistema se llama democracia, constitución y sus protagonistas los partidos políticos y el modo como se respetan entre ellos. Los antisistema no creen en la democracia, ni en la constitución y viven degradando a los partidos políticos y a los políticos. La degradación de las normas y de la imagen de los políticos alimenta fundamentalmente a los antisistema. Ahora los antisistema que se sitúan “fuera de juego” se llaman Se Acabó la Fiesta. La Fiesta es como llaman a la política democrática. Y su política es lo antipolítico.
Una antipolítica alimentada de bulos y que recoge electores más allá de la izquierda o la derecha. Su ventaja es que la derecha y la ultraderecha produce y reproduce discursos de degradación de la política. Lo orientan contra la izquierda e incluso entre ellos mismos. Sin embargo, como muestran las encuestas, ese discurso le es de poco provecho. Todo lo que degrada a la actuación política y a los políticos nutre a los antisistema que viven de esa degradación. Más bulos y actuaciones absurdas, más engorda a la bestia antipolítica. Tellado, entre otros, cada vez que abre su boca es para alimentar con odios los oídos ajenos.
Alvise y Se Acabó la Fiesta son antisistema. No son ultraderecha. Están fuera del eje. En la práctica, ese electorado cree que todos, y digo todos, los políticos son “basura”. Al final, SALF los mete a todos en el mismo saco y lo agita como cebo que alimenta a los antisistema. Es lo que significa para su electorado Se Acabó la Fiesta: se acabó la bacanal de los partidos que usan la democracia en su propio beneficio. Y eso llega, y cómo llega, a muchos jóvenes.
Vox nació por mitosis del PP y Alvise nace por mitosis de Vox. Pero SALF es una ameba diferente. En SALF la democracia ya no está en su ADN. Ni formal ni informalmente. Ha perdido el camuflaje democrático con el que PP o Vox tintan sus discursos. Es un nuevo electorado en configuración y consolidación que se alimentará de todos los bulos del mundo. La antipolítica es una política muy poderosa. Recuerden que la principal política del dictador Franco fue precisamente la antipolítica.
Y ya sin despeinarse, para expresarse con justicia, la transición transaccionada en la transición ha transicionado en esto. Y todo sin cortarse un pelo y con raya a la derecha.
Malas vibras.
(Divertimento)
– “No están felices en el PSOE”.
– “¿Y cómo es eso? ¿Has hablado con compañeros?” preguntó sorprendida. Ya no había muchos socialistas frescos del día en el día a día. Y los que se encontraba en presentaciones de libros, ya habían pasado la hoja roja socialista hacía mucho tiempo.
– “No hace falta”. Respondió. “Yo pongo los oídos en el suelo y escucho el malestar socialista. Igualito que cuando vienen los indios con caballos sin herrar. A veces los puedes confundir con vacas o búfalos sin herrar. Pero en Madrid no hay errar posible”.
– “¿Y si vienen andando con mocasines? Son muy cómodos a la par que discretos en el pisar. Más aun. Si son indios de la India esos van descalzos y con turbantes. Por no hablar del vacuno en la India, que también son indios. Además, aquí está medio Venezuela y los piaroas, los waraos, los yukpas, los yanomamis, los barís, los pemón, los wayúus, los makiritares, los panares, los pumés o los kariñas también van descalzos… Por no hablar de los nahua de Nacho Cano”.
Tras un momento de perplejidad por la réplica y digresión por las ramas, replica molesto.
– “Es una metáfora auditiva e intuitiva. No estires el símil que se queda corto en cientos. Es algo telúrico y entrañable que captan mis entrañas. Me extraña que te extrañe”.
– “¡Hum! No sé. En lo que me atañe, vivimos en el Barrio de Salamanca y los suelos dan techo a eso mismo, a medio barrio de Salamanca. ¿No será que el malestar socialista que escuchas sea más bien con los socialistas?”
– “En lo que yo conozco el PSOE, aunque ya no caiga por allí ni tropezando, no están contentos. Las vibraciones del suelo me lo indican. Me llega muy mala vibra por todas partes”.
– “Si es así, podremos variar de tanto gazpacho manchego… Esta tarde tenemos visita y sé que te ayuda a captar las vibraciones, pero, por favor, quítate la pluma mont blanc de la cabeza. Hazlo por mí y evitamos el riesgo de derrame de tinta. Que la negra tiene un pase de tinte moreno, pero el pelo con mechas azules da repelús. Por lo demás, ya te digo mi verdad. Las vibraciones son del metro de Goya, que también las escucho yo. O puede que Serrano, que vibran igual.”
– “Que no. Ven aquí, pon el oído en esta loseta”.
Se tumban y unen la cabeza apoyada en el suelo.
– “¿No escuchas las vibraciones de la Agrupación Socialista de Madrid-Centro? Aunque no sé. Suenan igual que las de la Agrupación Socialista de Las Arenas/Romo. Parece euskera… Debe haber un cruce de líneas… Espera que reoriente un poco la pluma”.
Y allí que fue la tinta.
Antonio F. Alaminos
Catedrático de Sociología Matemática.