Para predicciones vuelva usted mañana
- Escrito por Antonio F. Alaminos
- Publicado en Opinión
Ya han llovido votos desde que Kiko Llaneras echó a rodar en El País, bajo la dirección de Antonio Caño (y ya está dicho todo), el bulo de que el CIS efectuaba predicciones electorales. Moviola: el bulo de que el CIS efectuaba predicciones electorales. Puede parecer un bulo pequeño, pero cual bola de nieve fue creciendo entre “aciertos y fallos” por los medios de opinión hasta llegar rodando al Palacio de la Moncloa en forma de pregunta-pedrada de su actual directora Pepa Bueno; e incluso al Senado, que a falta de cosas de senadores para hacer va a investigar galopando subido al lomo del bulo.
Por si no lo habían notado, los bulos de Llaneras sobre el CIS están bajo título en cursiva. Yo no lo sabía, pero el defensor del lector de El País lo señaló como excusa. Al parecer, en El País los textos con título en cursiva son opiniones bajo palio. Y todos en pandilla. Los responsables de un medio que se reputa serio (aunque el bulo lo propague “uno de los nuestros” y seguramente una persona excelente, razonable y dedicada) debería preguntarse cómo es posible tanta coincidencia con pseudomedios digitales de ultraderecha y medios demediados de extrema derecha. Cuando coincides con medios tóxicos algo envenado llevas dentro.
Está escrito en decenas de documentos y en textos académicos con traducciones al inglés, francés, alemán, italiano y portugués. En acceso abierto, dado que la ciencia se hace en abierto y se le da la máxima difusión para abrir debate y reflexión. No se oculta. El CIS no predice. El CIS mide. Hace esas mediciones que permiten a los periódicos publicar antes de las elecciones cosas como que “el 40% de los votantes está indeciso y la mayoría se concentran en los partidos de izquierdas”. Para eso es la medición. Luego llegan los resultados electorales y se interpretan a la luz de la medición que hizo la encuesta del CIS. Por ejemplo, que muchos de los votantes de izquierdas han decidido finalmente no ir a votar. Algo que debe validarse en la encuesta poselectoral. Es fácil. Es sencillo. Es directo.
Nada que ver con predicciones desde modelos ocultos y secretos. ¿Quiere saber cómo mide el CIS? Pues tiene ya miles de páginas publicadas describiendo su método, las teorías que lo inspiran y sus aplicaciones prácticas en todo tipo de elecciones.
Tomará su tiempo, pero tan cierto como mis más de cuarenta años de experiencia (intensa) en investigación empírica, en algún momento comenzarán a escribirse tesis doctorales, TFG y TFM de investigadores de la comunicación sobre los “bulos y la opinión pública”. Y el “bulo Llaneras” iniciará el capítulo de bulos dedicado al periodismo de datos. Tiene todas las características: fue el primero, llegó muy lejos y ejemplifica perfectamente el dicho que cataloga los bulos en “mentiras, mentiras malditas y estadísticas”. En este caso, interpretando torticeramente el significado real del dato.
Hoy es hoy y medimos el hoy. Mañana es mañana y se predice el futuro. El modelo Bifactorial Inercia-Incertidumbre mide el hoy. Ya conocen la humorada de bar “hoy no fiamos, mañana sí”. Si quieren una predicción del modelo, vuelva usted mañana, que en ese hoy del mañana se lo podemos medir.
Da el diccionario en definir como piruleros a los tramposos y viceversa. No se puede interpretar y comprender nuestra vida diaria sin identificarlos y conocer su papel en la trama de lo que traman. Son personajes característicos que amueblan todas las épocas. Si identifica un pirulero o pirulera, ya sabe que va a su juego y como te despistes, pues sigue la letra de la canción. Veamos algún otro ejemplo.
El representante de una religión (hebrea), una idea −en definitiva− que ha sufrido durante miles de años los intentos de exterminio, defiende que él puede hacerlo con las ideas de Hamás. Pretendiendo además que eso tendrá éxito. Está claro que se marca un pirulero. Las ideas, y bien que lo saben los sublevados del general Franco con la democracia o los planes de la CIA de promover dictaduras en América Latina para exterminar ideas comunistas (Argentina, Chile, Paraguay y sigue contando), no se arrasan con la misma facilidad que se arrasan los pueblos. El pueblo judío sabe en carne propia de tortura, muerte y campos de exterminio. ¿Sabe algo Netanyahu que no sabían otros exterminadores de ideas? Por lo pronto solo vemos la misma historia de sangre, horror, dolor y muerte. Pero es un pirulo. Y un pirulo solo atiende su juego. El horror en los ojos de quienes miramos a Gaza disimula la ocupación y anexión definitiva de Cisjordania. Por eso ahora, en la siguiente fase de su juego, tomará posesión. Estén atentos: allí donde se llegue al final, era el destino, la intención que se escondía (envuelta en razones) desde el principio.
Antonio F. Alaminos
Catedrático de Sociología Matemática.