El problema del agua a propósito de la exposición “Sueño e Ingenio”
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Cultura
Acaba de inaugurarse en la Biblioteca Nacional (Sala Hipóstila), organizada por la institución y la Fundación Juanelo Turriano, la exposición “Sueño e Ingenio. Libros de ingeniería civil: del Renacimiento a las Luces”, que ofrece muchas sugerencias para el visitante interesado en la historia de las obras de ingeniería para cambiar la situación de España entre el Renacimiento y la Ilustración, justo antes de la institucionalización de la figura del ingeniero, pero también para el curioso amante de los libros con estupendas ilustraciones de caminos, puertos, canales, máquinas, etc. Se trata de una exposición que nos dará bastante juego y a la que regresaremos en sucesivas reseñas.
En este primer aporte nos acercamos al agua, a los recursos hídricos, por su importancia histórica, pero también por sus referencias actuales.
España, como nos dice la exposición, acumulaba desde la Antigüedad y la Edad Media un patrimonio hidráulico de incalculable valor. En la época moderna se siguieron usando estas infraestructuras que romanos, árabes y cristianos construyeron en el pasado, aunque transformadas y remozadas, tanto en el ámbito del abastecimiento de agua como en el del riego. Pero también es cierto que durante este largo período de Austrias y Borbones se construyeron nuevas presas, acequias, alcantarillas y acueductos de primera magnitud.
Pero lo que queríamos destacar en esta breve primera reseña tiene que ver con el recurso del agua. Tradicionalmente se afirmaba que España estaba dotada de inagotables recursos naturales, y entre ellos también se encontrarían los hídricos. Pero, a medida que avanzaba la Historia moderna este planteamiento antiguo fue cambiando ante la constatación empírica de la evidente falta de agua en España, o de su desigual distribución. Empezaron a surgir escritos que fueron levantando una conciencia clara del problema del agua en la península Ibérica y, en consecuencia, de la necesidad de su correcta gestión que pudiera atender al abastecimiento de la población y al riego. En la Ilustración se llegó a plantear que un uso racional del agua podía cambiar paisajes que eran casi desérticos o muy áridos. Así pues, en el siglo de las Luces el agua pasó a ser un tema fundamental, y no sólo para estos dos fines evidentes, sino también como un medio de transporte a través de los canales, una verdadera fiebre en aquel siglo, con multitud de proyectos y muchas realizaciones de desigual interés, destacando tanto el Canal de Castilla, como el de Aragón, que concentraron inversiones, esfuerzos y el poder de la propaganda de la Monarquía del despotismo ilustrado.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.