Falla y Granados en ‘La edad de plata’: homenae a una generación en una Europa en guerra
- Escrito por Manuel Espin
- Publicado en Cultura
Un pretexto dramático une a Enrique Granados y Manuel de Falla en 'La edad de plata', espectáculo producido por la Ópera de Oviedo y el Teatro Cervantes de Málaga que acoge por muy pocos días el Teatro de La Zarzuela hasta el 1 de febrero inclusive, en dos óperas, 'Goyescas' (1916) y 'El retablo de Maese Pedro' (1923): una fiesta en la residencia del pintor Ignacio Zuloaga en París donde se representan en privado, con la presencia de personajes además de los autores de figuras como Picasso, Stravinski, la Argentina (bailaora) o Paul Valery, aristócratas y figuras de la vida social al lado de artistas e intelectuales.
Paco López, dramaturgo, director escénico, escenógrafo e iluminador lo enmarca en un momento histórico como es el del triunfo de los fascismos en Europa. La primera parte del espectáculo se abre con imágenes de Hitler y los nazis en el París de1940. Para el segundo acto son estampas y sonidos de 1939 con la entrada de las tropas de Franco en Barcelona y Madrid en el 'Año de la Victoria', mientras se escucha el 'Cara al sol' y fragmentos de un discurso del 'Caudillo' donde habla de la característica totalitaria de su régimen.
La representación de 'Goyescas' contrasta un público vestido por Jesús Ruiz con la moda de los 30/40 con la idealización del Madrid de Goya de principios del XIX de la obra de Granados con libreto de Fernando Periquet. Raquel Logendio (Mónica Conesa en otro de los repartos) es 'Rosario, la aristócrata', Alejandro Roy (Enrique Ferrer) interpreta a 'Fernando' y Mónica Redondo a 'Nepo', entre otras voces.
Como en el resto del espectáculo brillan las coreografías de Olga Pericet, una figura dentro de la danza española contemporánea, ejecutadas por un esplendido conjunto de danzantes, en escenas como la de 'El bateo'; aunque la acumulación de personajes en escena y un decorado eficaz pero al que le falta algo más de profundidad limitan que se luzcan todavía más esas creaciones.
En la segunda de las óperas, 'El retablo de maese Pedro' de Falla, el director escénico se encuentra de principio con una limitación. La formidable música de Falla emparentada con las corrientes de la modernidad sinfónica de principios del XX tiene escasos elementos dramáticos para ser ejecutada al tratarse más bien de un ballet-pantomima.
Paco López lo resuelve con una buena idea: un video de fondo que centra la historia como lo haría una película de cine mudo con rótulos y da la oportunidad de desarrollar una interacción entre cantantes y vídeo, acentuando tanto en una ópera como en otra las características de 'teatro dentro del teatro'.
La dirección musical de Álvaro Albiach al frente de la Orquesta Sinfónica de la Comunidad de Madrid da a las dos composiciones, tematica y musicalmente dispares, de Granados y Falla, aquello que piden; mientras el Coro de La Zarzuela dirigido por Antonio Fauró tiene gran presencia escénica.
Este homenaje a la generación cultural española anterior a la guerra civil y al propio Falla en el 150º aniversario de su nacimiento sabe empastar procedencias y componentes de gran disparidad. Con la peculiaridad de que todo el espectáculo se muestre con un acentuado concepto coral, y la estética y las escenografías pese a describir mundos poéticos e idealizaciones utiliza un marcado tono naturalista-realista, sin que choquen los conceptos.
Manuel Espin
Doctor en Sociología y licenciado en Derecho, CC Políticas y CC de la Información es escritor de ficción y no ficción, periodista y autor audiovisual para cine y tv.
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