Educación
La pandemia ha golpeado a la educación pública española, pero, realmente, lo que ha hecho ha sido sacar a la luz sus graves carencias, fruto de casi una década de intensos recortes, provocados por la anterior crisis, pero, sobre todo por un modelo educativo que ha primado el trasvase de fondos a la escuela concertada. Ha habido una descapitalización de un pilar fundamental del Estado del Bienestar, pilar porque no sólo la escuela forma a nuestros futuros ciudadanos para que emprendan sus proyectos de vida y contribuyan al buen funcionamiento de nuestras sociedades, sino porque también es un motor para aminorar la desigualdad, un aspecto que determinadas concepciones políticas no quieren tratar porque no les interesa, y es consecuente con su adelgazamiento de lo público. Educar no significa exclusivamente, y esto parece que hay que recordarlo todavía, transmitir conocimientos y procedimientos, sino también valores, esos que sustentan nuestro sistema democrático, otro aspecto polémico para esas mismas opciones tan dadas al trasvase del dinero público a la empresa privada o hacia la Iglesia. Y educar significa aportar oportunidades para progresar, para poder acceder a vidas mejores, a que los españoles de mañana mismo no estén en extremos de la fractura de la desigualdad.
- Publicado en Déjà Vu