Eleanor Roosevelt sobre la libertad y los jóvenes: lecciones desde 1951
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Eleanor Roosevelt siempre fue una mujer activa en las causas progresistas, en vida de su esposo y, sobre todo, al quedarse viuda. No olvidemos, en ese sentido su contribución a la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
A finales del año 1951 pronunció una conferencia ante los Jóvenes Amigos de la Libertad en París, que nos parece harto sugerente.
Les explicó que donde los poderes despóticos habían suprimido las libertades fundamentales y los derechos del hombre la juventud no encontraba medios de expresión para manifestar su oposición a unas condiciones de vida que calificó de sofocantes, debido al esfuerzo de los grupos paramilitares, o militares, así como, por la propaganda. Estos elementos trabajaban en interés de una clase dirigente que terminaba atribuyéndose derechos hereditarios.
Ella pensaba que cuando se preparan regímenes dictatoriales era natural que los jóvenes se sintieran atraídos por sus consignas y hasta slogans revolucionarios, por la parafernalia que se creaba y por la acción. Eleanor Roosevelt debía estar hablando de la preparación de regímenes comunistas, interpretamos nosotros, porque estaríamos en la época de la Guerra Fría, aunque podría aplicarse a otras dictaduras. Pero los déspotas se hacían mayores y se corrompían en virtud misma de su arbitrariedad. Los vibrantes llamamientos terminaban convirtiéndose en contradicciones flagrantes con sus acciones. Así pues, aparecía un fuerte contraste entre las promesas y las realizaciones.
Confesaba que estaba completamente convencida de que toda sociedad que no pudiera asegurar a las generaciones jóvenes la libertad de realizar sus aspiraciones llevaba el germen de su propia derrota. El despotismo no sabía nunca quien era su aliado o su enemigo porque no conocía lo que contenía el corazón de los hombres.
Los enemigos de la libertad sabían que su única esperanza de imponer dictaduras o de mantenerlas donde ya se hubieran implantado descansaría en las disensiones que puedan manifestarse en el mundo. Para alentar esas divisiones o para sembrar confusión en las masas de los pueblos libres, ponían en marcha la propaganda. Explotarían los temores para romper y minar el espíritu de resistencia de resistencia. Pero si se está verdaderamente resuelto a no perder la libertad era necesario poner al descubierto las propagandas destinadas a aislar a unos de los otros.
Aunque en otro contexto, no cabe duda de que el párrafo final puede ser adaptado a nuestro tiempo en relación con los populismos de extrema derecha.
Así pues, fieles al magisterio de una mujer excepcional, estemos alerta contra la propaganda que explota los sentimientos del temor, y, sobre todo, los jóvenes.
Como fuente, hemos empleado el número del 27 de diciembre de 1951 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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