La unidad de método
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Como apuntábamos en el escrito anterior:” este es, en sus líneas generales, el método de todas las ciencias que se apoyan en la experimentación”.
¿Qué hay de las “generalizaciones inductivas” y, de la forma en que se pasa de la observación a la teoría?
A esta pregunta Karl Popper nos da dos respuestas: a) No cree que hagamos nunca generalizaciones inductivas, en el sentido de que empecemos con observaciones e intentemos derivar e intentemos derivar nuestras teorías de ellas. Cree que el prejuicio de que procedemos de esta manera, es una especie de ilusión óptica y, b) que, en ninguna fase del desarrollo científico, empezamos sin algo que tenga la naturaleza de una teoría, como, por ejemplo, una hipótesis, o un prejuicio, o un problema – a menudo un problema tecnológico que, de alguna forma “guíe” nuestras observaciones y, nos ayude a seleccionar de los innumerables objetos de observación, aquellos que puedan tener interés. Pero, si esto es así, el método de eliminación – que no es más que el de ensayo y error ya discutido anteriormente siempre se puede aplicar - No cree sin embargo Popper que sea necesario para nuestra discusión presente, el insistir sobre este punto. Porque podemos decir b) que tiene poca importancia, desde el punto de vista de la ciencia, el que hayamos obtenido nuestras teorías sacando conclusiones injustificadas, o sencillamente tropezando con ellas (es decir, por “intuición”), o también por algún procedimiento inductivo. La pregunta “¿Cómo “encontró” usted en primer lugar su teoría?” se refiere, por así decirlo, a un asunto enteramente privado, al contrario de la pregunta “¿Cómo “experimentó” usted su teoría?” que es la única de importancia científica. Y el método de experimentación aquí descrito es fértil: lleva a nuevas observaciones y aportaciones mutuas entre la teoría y la observación.
Ahora bien, cree Popper que todo esto no es verdad sólo para las ciencias naturales, sino también para las ciencias sociales. Y en las ciencias sociales es aún más obvio que en las ciencias naturales, que no podemos ver ni observar nuestros objetos, antes de haber pensado en ellos. Porque la mayoría de los objetos de la ciencia social, sino todos ellos, son objetos abstractos, son construcciones “teóricas”. (Incluso ‘la guerra’ o ‘el ejército’ son conceptos abstractos, por muy extraño que esto suene a algunos. Lo que es concreto, es las muchas personas que han muerto, o los hombres y mujeres de uniforme, etc.) Estos objetos, estas construcciones teóricas usadas para interpretar nuestra experiencia, resultan de la construcción de ciertos “modelos” (especialmente de instituciones) con el fin de explicar ciertas experiencias – un método teórico familiar en las ciencias naturales (donde construimos nuestros modelos de átomos, moléculas, sólidos, líquidos, etc.)
Pues eso.
Continuará.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.