La calma en Cataluña o cómo huir del catalanismo y del españolismo
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
El griterío, el insulto, las lamentaciones patrióticas, el anatema constante no sólo contra los nacionalistas catalanes sino también contra la izquierda “vende-patrias” buscaba, realmente, en estos últimos tiempos la confrontación, porque todos los nacionalismos, los que no tienen Estado, pero también los que lo tienen y se sienten heridos cuando se cuestiona su sacra forma de entender la convivencia de una comunidad, necesitan el conflicto permanente. Los primeros basan su lucha en el agravio que no cesa (¡”España nos roba!”), y los otros aducen la, insistimos, “sagrada” unidad de la patria que, además, como bien saben ustedes, se remonta a una época muy larga en el tiempo entre Viriato, Numancia y Covadonga, aproximadamente, según el uso interesado y tergiversado de la Historia que tanto les gusta.
Resulta que la amnistía, el diálogo, el intentar trabajar de forma serena y sin gritos, además de la madurez del electorado catalán, han llevado a un cambio de ciclo liderado por el PSC, que nunca habría tenido tanto poder institucional desde que se fundó. La ciudadanía catalana ha decidido que ya estaba bien de un “procés” chapucero, manipulador y tensionador, además de antieconómico. Por eso pensaron que el señor Salvador Illa y el PSC eran la mejor opción. Y, por supuesto, que el independentismo está muy presente en el Parlament, pero es que esa es la realidad con la que se tiene que convivir porque siempre habrá ciudadanos y ciudadanas catalanes que no se sienten españoles. La vida es terca y diversa.
La confrontación no conduce más que a tensiones innecesarias y a peligros evidentes. De nuevo, una izquierda sensata, que no se llena la boca con las patrias, las que sean, busca preocuparse de las cosas que, con todo respeto, importan en la vida, o, al menos, eso pensamos los que nos alejamos de todo tipo de patriotismo hueco, violento y excluyente. Entre los lazos y las pulseritas, está la política y el talante (nunca dejaremos de agradecer esta virtud que trajo Zapatero); lo demás es puro postureo con consecuencias nada positivas.
Pero algunos y algunas prefieren seguir gritando y doliéndose por Cataluñas inexistentes y Españas excluyentes.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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