El despropósito de Feijóo
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Gracias a Feijóo, casi más que a Abascal, vivimos en el apocalipsis permanente, que no cesa, ni en los fines de semana, es más, casi se acentúa con la llamada a la movilización general para el próximo domingo día 8.
Es un apocalipsis un tanto peculiar porque no se basa en que los pisos estén carísimos, o que repunte la violencia de género u homofóbica, o que nos afecte moralmente las matanzas en Gaza o la Guerra de Ucrania, cuestiones que podrían ser empleadas para espolear al Gobierno para que hiciera más, o para responsabilizarle de timidez en algunas cuestiones (la de los pisos). No, el apocalipsis se basa en la denuncia de supuestos casos de corrupción o de las cloacas, muchos de ellos alardeados en los medios de comunicación afines hasta el mareo, con ninguna condena aún (aunque sí en el caso propio, pero que, al parecer, pasa desapercibida), aunque todo, en realidad, tendría que ver con el hecho de no gobernar a pesar de encabezar la lista más votada, y a pesar de lo que dice la Constitución al respecto, ese texto legal fundamental que ha debido leer poco o que solamente sirve para aplicarse en el caso de elecciones de alcaldes y/o presidentes de Comunidades Autónomas si es favor propio, claro está.
No se trata de criticar, algo normal y consustancial a cualquier oposición, sino de deslegitimar o de intentarlo, desbordado por los medios de comunicación más hacia su derecha, y agobiado por el aliento que la extrema derecha le echa en el cuello.
Pero, el problema está en que eso no parece que haga ganar más votos, y que solamente sirva para los convencidos, además de que, en realidad, fortalece a la extrema derecha porque muchos de los fanáticos prefieren la marca de verdad, la genuina, y no una que un día, en la carrera desenfrenada por conseguir el poder, vía moción de censura, llega a pedir ayuda a los propios socios del Gobierno o a quienes les apoyan desde fuera, como a Junts, sí a Junts, el enemigo público número 1 de la derecha españolista, aunque se compartan principios socioeconómicos del mismo universo conservador. “¿Cómo no nos vamos a pasar a Vox?”, dirán muchos, “si Feijóo es capaz de hablar con los que rompen España por tierra, mar y aire”.
Por cierto, esa manera de tentar a Junts demuestra el desastre de político que es Feijóo. Y lo es porque hace una semana que ha maniobrado con las derechas europeas para que el catalán no sea una lengua oficial porque, ya saben ustedes, que eso es fundamental si queremos preservar el castellano, perdón, el español, en el mundo, no vaya a ser que terminen los europeos creyendo que el catalán es el idioma de España. Vamos, que se lo ha puesto bien fácil a Junts, por si alguno en la formación había pensado que era hora de acercarse a los nacionalistas del otro lado, del españolista.
Sin duda, la brillantez, vete tú a saber dónde se fue, a la hora de formular esa petición de apoyo a la moción. No se ha marchado a la Puerta del Sol, claro está, pero allí se agazapa quien espera un tropiezo en Génova. Allí hay quien confunde presidir una Comunidad con hacer de pseudojefa de la oposición sin sentarse en el palacio de la Carrera de San Jerónimo, aunque esté muy cerca físicamente.
¡Señor, qué tropa!
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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