Protegiendo el Derecho al honor y la propia imagen
- Escrito por Elena Muñoz Echeverría
- Publicado en Tribuna Libre
«Al Rey, la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma, y el alma sólo es de Dios». Probablemente sean estos versos los más populares (junto con los de la escena de amor del «Don Juan Tenorio» y el monólogo de Segismundo de «La vida es sueño») del teatro español.
Al margen de cualquier creencia, y de la evolución que a lo largo de la Historia ha existido sobre el concepto del honor, este es patrimonio de las personas y su ataque es un delito que ha de ser castigado. Lo mismo ocurre con el derecho a la propia imagen. El derecho al honor se refiere a la reputación y la estima de una persona en la sociedad. Cada individuo tiene el derecho a ser respetado y a no ser objeto de difamación o calumnias que puedan dañar su reputación. Por otro lado, el derecho a la propia imagen garantiza que nadie pueda utilizar la imagen de una persona sin su consentimiento, evitando así la utilización indebida de su identidad con fines lucrativos o perjudiciales.
En la era digital en la que vivimos, la protección de los derechos fundamentales como el honor y la propia imagen se ha vuelto más relevante que nunca. Estos derechos, consagrados en el Artículo 18 de la Constitución Española, son piedras angulares de nuestra sociedad democrática y deben ser respetados y protegidos en todo momento. En este punto, imagino que los lectores se harán cruces ante la situación social que se vive en la actualidad, con la proliferación de las redes sociales, pseudo medios y prensa subvencionada de falsas noticias y manipulaciones de la realidad. La facilidad con la que se comparten imágenes y comentarios en línea deja en clara situación de indefensión a la persona difamada. Por ello es fundamental concienciar a la sociedad sobre la importancia de respetar estos derechos. Cada publicación en redes sociales, cada comentario en línea, tiene el potencial de afectar la reputación y la imagen de una persona, por lo que es crucial actuar con responsabilidad y ética.
Colectivos y personas que realizan su actividad públicamente son los más afectados. Da igual que sea mentira: se ataca a las personas para laminar su prestigio social aunque no haya verdad en esos ataques. Yo, como cargo público municipal socialista lo estoy sufriendo en mis propias carnes por parte de la ultra y derecha (que viene a ser lo mismo).
La Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, sobre protección civil del honor, la intimidad personal y familiar, y la propia imagen, establece las bases legales para garantizar la protección de estos derechos. Es responsabilidad de todos, tanto a nivel individual como colectivo, velar por el respeto y la salvaguarda del honor y la imagen de cada persona. Por ello es importante quienes se refugian en la difamación y en la mentira para acabar con su oponente encuentren la respuesta en la leyes, que para eso están.
En resumen, el honor y la propia imagen son pilares fundamentales de nuestra sociedad, que deben ser protegidos y respetados en todo momento. Solo a través de la concienciación, el respeto mutuo y el cumplimiento de la legislación vigente, podremos asegurar un entorno en el que cada individuo pueda desarrollarse con dignidad y respeto y no ser utilizados para fines espurios, partidistas y delictivos.
Elena Muñoz Echeverría
Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid. Tiene doce libros publicados entre narrativa y poesía.
Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES
http://mividaentacones59.blogspot.com/
Actualmente forma parte del gobierno municipal de Rivas como Concejala (PSOE) de PATICIPACIÓN CIUDADANA Y BARRIOS.