EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Groenlandia: Tensión y deshielo


(Tiempo de lectura: 4 - 8 minutos)

La visita el pasado fin de semana de J.D. Vance, vicepresidente de los Estados Unidos, a la base militar estadounidense de Pituffik en Groenlandia ha puesto el foco en esta región del mundo. Esto sucede, además, tras las declaraciones del presidente Donald Trump, en las que afirmaba que adquiriría la isla “de una forma u otra”, dejando así la puerta abierta incluso a una posible intervención armada.

Este interés de la nueva administración Trump por la enorme isla ártica ha resultado sorprendente en determinados círculos, pero proviene de una larga historia de tensiones que debemos poner en contexto para comprender en toda su envergadura.

La realidad es que, a día de hoy, Groenlandia es un territorio semiautónomo dentro de Dinamarca, lo que supone que no tienen potestad en cuestiones de seguridad y política exterior. Además, la economía de la isla dista de ser autosuficiente y depende en un 50% de las aportaciones del gobierno danés.

Sin embargo, la relación de este territorio con la metrópoli ha sido siempre controvertida. Los nativos de la isla, los inuit, con una cultura milenaria basada en la caza de focas y ballenas, han expresado en múltiples ocasiones su rechazo a la aculturación impuesta por Dinamarca. Y es que, desde los primeros asentamientos en el 1721, se impuso sistemáticamente a los inuit la adopción del cristianismo y el idioma danés. En los últimos años los reproches entre Groenlandia y Dinamarca por estas políticas han sido constantes. Algunos incluso han llegado a los tribunales de justicia, como la denuncia interpuesta en 2024 por 143 mujeres inuit que fueron esterilizadas sin su consentimiento en las décadas de los 60 y 70 por médicos daneses.

Pocas semanas después del comienzo de la polémica por las declaraciones de Donald Trump, Groenlandia celebraba precisamente elecciones al parlamento. Y lo hacía con participaciones récord. Los resultados proclamaban vencedor al partido liberal Demokraatit, un grupo que defiende la autonomía tanto frente a Dinamarca como frente a EEUU, aunque seguidos en segunda posición por el partido Naleraq, que propugna la independencia frente a Dinamarca y se muestra favorable a negociar con EEUU. Sin embargo, la visita de la familia Vance a la isla precipitó la creación de un gobierno de coalición formado por los cuatro mayores partidos groenlandeses, unidos en torno a una idea: “Groenlandia es para su pueblo”.

En contraposición, las relaciones entre daneses y norteamericanos acerca de las cuestiones referentes de la isla habían sido hasta ahora, mucho más fluidas. La cooperación entre Dinamarca y EEUU para la defensa de Groenlandia hunde sus raíces en la Segunda Guerra Mundial. En ese momento, tras la invasión nazi de Dinamarca, el embajador danés en Estados Unidos, Henrik Kauffmann, dio el visto bueno a la ocupación americana y la construcción de bases militares para evitar que este territorio cayese también en manos alemanas. De hecho, la isla fue una base estratégica clave para el desembarco aliado en Europa y la posterior derrota de Hitler. Ello supuso el detonante del interés americano por la isla, que intentarán comprar a Dinamarca en 1946 por un precio de 100 millones de dólares. Esta oferta, rechazada por los daneses, permaneció en secreto para la opinión pública hasta varias décadas después. A pesar de esta compra fallida, Dinamarca accedió a permitir la presencia estadounidense en la isla, firmando en 1951 el Tratado de Defensa Común de Groenlandia, todavía vigente.

Pero, ¿qué lleva al gobierno Trump a plantear una ruptura de esta longeva política de cooperación? Acerca de los motivos que mueven al trumpismo, la principal causa esgrimida vuelve a ser, una vez más, la “seguridad nacional” o incluso la “seguridad global”, de la que el gigante americano se considera valedor.

Sin embargo, junto con estos motivos aparecen otros de índole diversa. La industria minera estadounidense ya mostró a principios de año su interés por los yacimientos groenlandeses, que albergan enormes reservas de metales preciosos, minerales industriales y, principalmente, tierras raras todavía sin explotar. En lo referente a las tierras raras conviene subrayar, además, que el mercado de estos minerales estratégicos se encuentra a día de hoy controlado casi totalmente por China.

Con ello, la búsqueda de tierras raras como eje de la política geoestratégica del gigante americano es innegable. Ya fue puesta sobre la mesa abiertamente en las negociaciones sobre la guerra en Ucrania. Y no se trataba tampoco de una novedad. La importancia de evitar que Rusia se adueñara de los yacimientos ucranianos fue reconocida explícitamente, entre otros, por el senador Lindsey Graham, quien en junio de 2024 defendía la necesidad de apoyar a Zelenski por cuestiones meramente geoestratégicas. “Los ucranianos tienen los recursos minerales más importantes, valorados entre 10 y 12 billones de dólares. Podrían convertirse en el país más rico de toda Europa. Y no queremos entregar este dinero y estos activos a Putin para que los comparta con China. Si ayudamos a Ucrania ahora, pueden convertirse en el mejor socio comercial que jamás hayamos soñado”, afirmaba ya entonces en unas declaraciones a la CBS.

Pero, ¿por qué surge este interés por Groenlandia precisamente ahora? Los efectos del cambio climático resultan esenciales para entender este nuevo escenario. Las durísimas condiciones climáticas del Ártico convertían la explotación de sus recursos en una tarea extremadamente compleja tecnológica y económicamente. Pero la acelerada degradación del hielo polar convierte la zona en un escenario ya accesible en el medio plazo.

Este deshielo, por otro lado, no tiene sólo implicaciones en la extracción de los potenciales recursos naturales de la isla. También tiene consecuencias en la navegación en el Ártico, que varios actores están explorando de cara a la creación de nuevas rutas comerciales a través del circulo polar que reducirían drásticamente tiempos y costes entre Asia, Europa y América. Si bien se trata de un escenario todavía lejano, supondría una revolución tal que tanto Estados Unidos como Rusia ya están invirtiendo ingentes cantidades de dinero en el desarrollo de barcos rompehielos capaces de navegar por la zona. Y es que, si nos ceñimos a las estimaciones más conservadoras, la ruta del Ártico podría ahorrar hasta un 40% de tiempo y distancia respecto a la ruta que transcurre por el canal de Suez.

Sin embargo, el interés por la navegación Ártico se desató de la mano de un actor inesperado: Nuevamente, China. La enorme superpotencia anunció hace cinco años su nueva estrategia marítima, la Belt and Road Initiative, que combina la reconstrucción de la histórica Ruta de la Seda con otra que denominan la Ruta de la Seda Polar. No sólo eso, sino que el gigante asiático ya ha destinado más de cien mil millones de dólares a la consolidación de esta iniciativa.

Estas ambiciones concurrentes sobre el Ártico se han traducido, inevitablemente, en una militarización de la zona. Así, Rusia, que ya cuenta con cuarenta rompehielos sobre el terreno, prevé para 2035 ampliar su flota con trece rompehielos pesados, nueve de ellos impulsados por reactores nucleares. Desde 2017, además, Rusia ha estado invirtiendo con especial intensidad en la modernización de las bases militares del Ártico, construidas mayoritariamente durante la Guerra Fría.

Frente a las estrategias china y rusa, EEUU ha sido la única potencia que ha planteado la adquisición de la isla mediante una compra, como una “gran operación inmobiliaria”. No se trata de la primera vez que tal posibilidad se pone sobre la mesa, como ya hemos mencionado. Ya en 1946, el presidente Harry S. Truman hizo una oferta para comprar la isla, que fue rechazada por el gobierno danés. A pesar de ello, Truman sí logró entonces la consolidación de la presencia militar estadounidense en la isla.

Además, la posibilidad de comprar territorios a otros países, que resulta especialmente llamativa desde la perspectiva europea, es una parte sustancial de la historia norteamericana. En 1803, con la compra de Luisiana a la Francia de Napoleón por 15 millones de dólares EEUU, lograba duplicar automáticamente su tamaño. Igualmente, en 1819 compraban Florida a España por 5 millones de dólares. Finalmente, el 1867 compraban Alaska al Imperio Ruso por 7 millones de dólares.

Sin embargo, en todos los casos se trata de precedentes decimonónicos y que chocan a día de hoy con la base del derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas, que reconoce como un principio absoluto e indiscutible el derecho a la autodeterminación de los pueblos. A ello se une que la integridad territorial de los Estados es prácticamente un principio innegociable en el siglo XXI, rara vez alterado como una resolución a conflictos (la reunificación de Alemania) o como resultado de referéndums consensuados entre las partes (el caso de la independencia de Sudán del Sur en 2011).

Así, dentro de la lógica trumpista de un orden mundial de superpotencias y de la restauración de esferas de influencia, Groenlandia jugaría el mismo papel para EEUU que Ucrania para Rusia y Taiwán para China. Con todo ello, no sólo Groenlandia sino todo el Ártico van a convertirse, sin solución, en una zona estratégica fundamental en la nueva geopolítica que nos espera. Un largo invierno se acerca.

Fuente: países-del-círculo-polar-ártico-países-de-la-región-ártica-mapa-político.jpg (1024×1024)

 

Doctora en Historia Contemporánea, autora de libros y artículos especializados en el catolicismo y la guerra civil española.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.