Los pueblos no son los terroristas
- Escrito por Elena Muñoz Echeverría
- Publicado en Tribuna Libre
En la manifestación que tuvo lugar tras la muerte de Miguel Ángel Blanco en julio de 1997, una de las consignas que se gritaron fue “vascos, sí; ETA, no”. Lo sé porque yo estuve allí.
Con este grito se quería poner de manifiesto que el pueblo vasco no era el culpable de las acciones de una panda de asesinos que habían cambiado el diálogo por el tiro en la nuca.
Traigo a colación este doloroso suceso porque creo que deja claro que ante situaciones de terrorismo no se puede culpabilizar al pueblo de origen de los criminales, porque al final son tan víctimas como aquellos contra los que se atenta. Dejadme, mis queridos lectores que lo enlace con un hecho terrible que está sacudiendo la actualidad internacional.
La situación que se ha desencadenado en Oriente Medio, con el secuestro y ataque intolerable de los asesinos de Hamás a israelitas inocentes no puede, no deb,e ser causa de un ataque indiscriminado contra la población civil palestina.
Es difícil no sentir dolor por la ciudadanía de ambos bandos, pero a fuer de ser sinceros tenemos que reconocer que de un lado está el terrorismo llamado islámico, con apoyos de todos conocidos y que actúa, según ellos, en defensa de Palestina, pero que mucho me temo lo que único que consiguen es muerte y destrucción de inocentes, y que no obedecen a regla ninguna más allá de un fanatismo enloquecido; pero por el otro lado está un estado, el de Israel, cuyo funcionamiento ha de estar sujeto al derecho internacional y no se puede, por muy duro que sea el ataque, responder de la manera que lo ha hecho Netanyahu, poniendo encima de la mesa una especie de “solución final”, bombardeando edificios civiles y cortando todo suministro de alimento, agua y energía, que pone en claro riesgo la vida de inocentes. Eso no cabe hacerlo desde un gobierno por muy graves que hayan sido los atentados contra su población.
Aquí no se trata de ser equidistantes sino de ponderar una realidad que no puede ser obviada por intereses internacionales, que valoran más la posición económica de un lobby judío que los civiles palestinos que están siendo arrasados literalmente en la franja de Gaza.
El conflicto de Oriente medio es un problema enquistado desde años y años, sobrevenido por una mala estrategia internacional que en su momento consintieron se vulneraran derechos de un pueblo, el palestino, que vivía en su tierra, y se impusiera la creación, de manera ficticia, del estado de Israel.
Cualquiera que tenga una cierta idea del devenir del pueblo judío, conoce como ha sido expulsado a lo largo de los siglos, convirtiéndose, muchas veces, en chivo expiatorio de gobiernos desaprensivos que vieron en su fe y la destreza de este pueblo para los negocios una amenaza para la pervivencia de las creencias religiosas o la economía. El caso más flagrante fue el del Holocausto. Jamás se atacó con mayor vileza y mayor injusticia a hombres, mujeres y niños por el simple hecho de ser judíos.
Por eso nos extraña a tantos que, habiendo sufrido en carne propia esa represión, el gobierno de Israel caiga en algo que en sí mismo es contradictorio: en el judeonacismo y poniendo en marcha lo que no deja de ser un terrible genocidio.
Quiero, como claro ejemplo de lo que estoy comentando, señalar también los tremendos atentados del 11 M en Madrid. Cuando supimos quiénes los habían cometido la gente de bien no tuvo, no tuvimos, ni la más mínima tentación de aislar, insultar, o señalar a nuestros vecinos musulmanes, que estaban tan horrorizados como nosotros. Ellos no eran los culpables.
Y si me permitís, mis queridos lectores, traer un hecho más cercano, aún resuenan los ecos contra la población china por considerarles los causantes del Covid-19.
Los pueblos no son los terroristas. Los terroristas son aquellos que desde su posición de poder destruyen no solo vidas sino la convivencia, el futuro y la solidaridad entre los pueblos. Da igual que estén en grupos subversivos o desde los despachos de los gobiernos, se llamen Putin o Netanyahu.
¿Cuántos inocentes tienen que morir más para que lo entendamos?
Elena Muñoz Echeverría
Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid. Tiene doce libros publicados entre narrativa y poesía.
Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES
http://mividaentacones59.blogspot.com/
Actualmente forma parte del gobierno municipal de Rivas como Concejala (PSOE) de PATICIPACIÓN CIUDADANA Y BARRIOS.