Aristóteles. Leyéndolo hoy. I
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
En anteriores escritos ya hemos dicho, que el mérito esencial de Werner Jaeger, fue la de haber llamado la atención de los eruditos, sobre la necesidad de partir de las obras juveniles de Aristóteles, o mejor, de los fragmentos que de ellas nos han llegado de las mismas, para entender adecuadamente al Estagirita. Sin embargo, esos fragmentos que nos han llegado son muy escasos y, muy pocos, pertenecen directamente al autor. Ahora bien, los fragmentos son como piezas de un mosaico, que se prestan a componer diversas figuras. Además, al revestir la mayor parte de las obras juveniles, la forma de diálogo, existe el peligro de hallarse ante razonamientos, más o menos arreglados, de personajes que no expresan la opinión del filósofo. Por ello, la reconstrucción del joven Aristóteles, está sujeta, fatalmente, a conjeturas. Es obvio que, de los fragmentos llegados hasta nosotros, es imposible en todo caso, obtener el perfil de un Aristóteles, totalmente platónico, como lo ha reconstruido Jaeger. La crítica dirigida contra Platón, se inicia muy pronto, siendo una crítica que, para usar términos hegelianos, conduce a una “superación” de Platón, que constituye su perfeccionamiento.
El punto más débil de la lectura jaegeriana de Aristóteles, es la interpretación de los escritos de escuela del Estagirita (llamados “esotéricos”, en contraposición con todas las obras, de la época juvenil de Aristóteles, compuestas para un público más vasto, fuera de la escuela, por lo que recibieron el nombre de exotéricas). Jaeger tiene razón, sí, cuando dice que todas estas obras, no se compusieron en los últimos 12 años en Atenas, sino que una gran parte de las mismas, se remonta a los años de Aso y Mitilene. Pero se equivoca al pretender, más tarde, establecer que partes pertenecen al primer periodo y, cuales al último. Y se equivoca porque, a falta de algún dato histórico en que basarse, se ve obligado a apoyarse, en presupuestos de carácter teórico. Jaeger creyó poder distinguir en las obras de escuela (las llamadas “esotéricas”) estratificaciones fuertemente platónicas, otras menos platónicas y, por último, elementos de tendencia antiplatónica.
En opinión del crítico, estos estratos contienen divergencias teóricas de tal naturaleza, que resulta imposible unificarlos, asignando, por consiguiente, los primeros al periodo de Aso, los segundos a una época de transición y, los terceros, al último periodo de la evolución del Estagirita. Aplicando este método, que se llamó “genético”, muchos estudiosos han interpretado, de forma diametralmente opuesta, en el curso de medio siglo, las conclusiones de Jaeger.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.