Botero
- Escrito por Elena Muñoz Echeverría
- Publicado en Tribuna Libre
La muerte de un pintor siempre es una gran pérdida, humana y artística, y, en este caso, lloramos la del pintor colombiano Fernando Botero.
Seguramente si preguntamos al público en general por este pintor fallecido el pasado 15 de septiembre, si le reconocen, nos dirán: “Ah, sí, el que pinta figuras gordas”.
Obviamente si algo nos salta a la vista cuando contemplamos la obra del artista de Medellín es la amplitud de sus figuras que, a ojos de la dietética actual, se pueden considerar obesas. Incluso la recreación de los clásicos, como su Monna Lisa, las escenas del lado oscuro de su Colombia natal, como la muerte del “narco” Pablo Escobar, o su propio autorretrato desnudo, donde el volumen se ensancha sin perder la identidad de la figura, nos lleva a ese estilo tan peculiar que incluso ha acuñado su propia definición: “boterismo”. Y es, eso en mi opinión, lo transcendente de un artista, que no puede ser confundido con otro porque ha conseguido su propia marca.
En la historia del Arte nos encontramos otros pintores pintores a los que se les ha señalado por deformar las figuras. Sin ir más lejos, El Greco tuvo que llevar a cuestas el sambenito de que padecía una deformación visual que le condenaba a pintar las figuras alargadas. Posteriormente se ha comprobado lo absurdo de esa afirmación, pues lo que El Greco consolidó fue un estilo irrepetible dentro del movimiento del manierismo, del que es uno de sus mejores representantes.
Dejando de lado lo largo de El Greco y volviendo a lo ancho de las obras de Fernando Botero, sus figuras exaltan el volumen y la tridimensionalidad, dotándolas de una sensualidad de la que es muy difícil escapar. Quienes hemos tenido la fortuna de poder contemplar sus esculturas en las calles de alguna ciudad española sabemos que la tentación de tocar, de dejar resbalar los dedos por la piel metálica de su anatomía es algo casi imposible de rechazar. Yo misma la he sentido frente a la obra Mujer con espejo, que se encuentra en la madrileña plaza de Colón.
De una temática amplia, en la que podemos encontrar el pasado, el presente, la mujer, Europa, Latinoamérica, la mitología, etc., su obra nos presenta un manejo magistral del óleo, el pastel o la acuarela, así como del mármol y el bronce en escultura. Su producción está acompañada, también, de gran cantidad de detalles así como de una sutil ironía.
Sus noventa y un años de vida nos han legado una prolífica obra que se encuentra a lo largo y ancho del mundo. Pero también nos deja su manera de interpretar la historia y la vida a través de sus ojos y sus manos, distinta, original, ya eterna.
Descanse en paz.
Elena Muñoz Echeverría
Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid. Tiene doce libros publicados entre narrativa y poesía.
Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES
http://mividaentacones59.blogspot.com/
Actualmente forma parte del gobierno municipal de Rivas como Concejala (PSOE) de PATICIPACIÓN CIUDADANA Y BARRIOS.