La supuesta fe revolucionaria de la izquierda
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Desde el mismo momento del comienzo de nuestra guerra, el atractivo del PCE residió en una organización y una disciplina superiores, comparadas con la confusión que reinaba en las filas socialistas, además de la fuerza política que le proporcionaba, el hecho de que la URSS, fuera la única nación que apoyaba y armaba a las fuerzas republicanas.
En el transcurso de 1937, el conflicto interno del PSOE, reflejó claramente una lucha por el poder, cuyo principal objetivo era el control de la organización a nivel nacional. Además, la hasta entonces supuesta división ideológica de sus dirigentes, fue seriamente puesta en duda, por los acontecimientos bélicos.
El golpe militar del 18 de julio de 1936, que precipitó una revolución popular en las zonas republicanas, constituyó la prueba de fuego, para la autoproclamada fe revolucionaria de la izquierda socialista. En septiembre de 1936, esta última asumió el control del Gobierno de la República (gobierno de Largo Caballero), pero en vez de impulsar el radicalismo social y económico, que el golpe militar había desatado, prefirió frenarlo. Durante todo el tiempo que duró el gobierno de Largo (septiembre de 1936 a mayo de 1937) la izquierda socialista se alió con fuerzas políticas no proletarias. Y adoptó medidas que facilitaban, la restauración de la República burguesa. Pese a sus posturas radicales en el pasado, la izquierda en el poder se apropió por completo, de la estrategia colaboracionista o frente populistas, de sus opositores centristas o prietistas.
Para los partidarios de Prieto, el cambio de actitud de la izquierda del PSOE, era prueba suficiente de que, dentro del partido, nunca había existido una verdadera división ideológica. Su convicción, de que la oposición izquierdista, siempre había estado motivada, por una mezcla de oportunismo y ambición, reforzaba la voluntad de los centristas del PSOE, de erradicar a la izquierda de la organización socialista.
Pero la guerra civil interna que se libró en las filas socialistas, no fue la única batalla por el poder, que minaría la estabilidad del esfuerzo de guerra republicano. Más dañina por sus efectos, fue la explosiva pugna entre el PSOE y el PCE, que irrumpió durante la guerra. Y que algunos historiadores han definido, en esencia, como la lucha entre dos partidos similares desde el punto de vista ideológico, por ganar una posición predominante en la izquierda. Sostienen los mismos, que si bien las circunstancias de la Guerra Civil, determinaron su especial intensidad, la lucha organizativa entre socialistas y comunistas, era inherente a la propia naturaleza del Frente Popular.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.