Mentir para no debatir, esa es la cuestión
- Escrito por Elena Muñoz Echeverría
- Publicado en Tribuna Libre
Seguramente, mis queridos lectores, os encontraréis resacosos de tanta información sobre el archimencionado debate entre el presidente Sánchez y Nuñez Feijóo. Yo, por lo menos, sí.
Me encuentro como cuando se bebe ese vino malo, de cartón, peleón y un poco avinagrado, que te produce pesadez de cabeza y te nubla el entendimiento. Porque lo que se vio el lunes fue todo menos un debate electoral serio.
No había muchas esperanzas, a tenor de los meses previos, de que fuera a ser el “no va más”, pero lo visto por parte del candidato popular rozó el esperpento.
Claro que, cuando una se entera de que uno de los asesores de Feijóo fue el factótum del éxito de Ayuso, el famoso MAR, ya queda más claro. Porque lo vivido en ese debate, por desgracia, nos es muy conocido a los y las madrileñas: mentiras, falsedades, retorcimiento de los datos, y una cara muy dura. Claro, que lo que a esta que os escribe se le cuestiona no es solo la sarta de barbaridades que salieron por la boca del candidato popular, fácilmente desmontadas por los datos( algo que han hecho los medios con un poco de vergüenza y profesionalidad estos días), sino que las encuestas sigan dando al PP como ganador, aunque haya perdido algo de apoyo.
Me temo que estamos ante una situación de difícil comprensión para personas cuyos valores no se fundamentan en cuatro pinceladas de brocha gorda, en un patriotismo de cartón piedra, y en unos mensajes delirantes y sin base ninguna. Lo más grave es que hay otro grupo de gente cuyo resquemor es tan grande hacia todo lo que huela a progreso que compran todo, todo, con tal de acabar con el sanchismo.
Es común de los totalitaristas inventarse un enemigo al que achacar todos lo males. Lo vimos en el famoso contubernio judeo masónico comunista, montaje que el franquismo se sacó de la manga para poder justificar los desmanes. Ahora es el sanchismo social comunista. Como entonces, toda una invención de quienes no pueden o no quieren subirse al carro del progreso.
Lo que se pudo ver el día 10 de julio, con esos moderadores convidados de piedra (ya les vale), no fue un debate, sino un “rebate” (perdón por la analogía traída por los pelos), en el que en vez de contrastar programas, Feijóo se dedicó, como en algunos medios han dicho, en lanzar la ametralladora de las mentiras, y el presidente Sánchez a intentar rebatirlas con datos reales. Un triste espectáculo para el único debate al que Feijóo se presta. Claro, que, si nos paramos a pensar, es mucho más rentable para el PP que le muevan el árbol los medios pesebreros, y luego ellos recoger las nueces.
Admiro la resistencia y el saber estar del presidente Sánchez. Tener aguantar uno y otro, y otro embuste debe ser agotador. ¿Pero cómo se hace si al
adversario le resbala el saber (porque lo sabe) que lo que dice es mentira? Es darse contra un muro una vez y otra.
Da vergüenza ajena ver señalar por parte de esta derecha cada vez más ultra (no nos engañemos “VOX y PP lo mismo es “) unos pactos de gobierno inexistentes con Bildu o Esquerra, mientras tras las elecciones autonómicas y municipales ambos partidos están desmontando y laminando la gestión progresista, que funcionaba, llegando a traspasar líneas rojas fundamentales.
El 23 de julio no solo hay que elegir entre avanzar o retroceder, sino entre votar con criterio o votar un montaje falso inexistente y que posiblemente nos lleve de nuevo a un periodo duro, de recortes sociales y beneficios para unos pocos. Aún no han cicatrizado del todo las heridas de la crisis financiera como para consentir que vuelvan a abrirlas.
Es desolador pensar que cueste tan barato una mentira que tira por tierra lo logrado en momento muy difíciles, aplaudido por estamentos internacionales, y con los resultados comprobados; es desolador pensar que algunos reniegan se han beneficiado de las mismas políticas que derrotan.
El 23 de julio votaré progreso para seguir avanzando. Lo contrario sería hacerme cómplice de la involución y retroceso de España hacia un país más injusto, más desigual y con menos libertad.
Va a ser que no.
Elena Muñoz Echeverría
Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid. Tiene doce libros publicados entre narrativa y poesía.
Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES
http://mividaentacones59.blogspot.com/
Actualmente forma parte del gobierno municipal de Rivas como Concejala (PSOE) de PATICIPACIÓN CIUDADANA Y BARRIOS.