El movimiento obrero contra el fascismo italiano en vísperas de su toma del poder
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
El Comité de la Federación Sindical Internacional, más conocida como la Internacional de Ámsterdam, se movilizó en agosto de 1922 contra el fascismo italiano, y protestó ante el Gobierno de Roma por la actitud tolerante hacia el mismo. Este artículo recuerda la carta que el 14 de agosto de ese año, a escasos dos meses de la Marcha sobre Roma, dirigió el Comité de la Federación Sindical Internacional al Consejo de Ministros italiano.
El Comité se reunió entre los días 10 y 11 de agosto de 1922 en Ámsterdam, donde tenía su sede, alarmado por las noticias que llegaban de Italia en relación con la acción de los fascistas y sus ataques a las organizaciones obreras.
El Comité protestaba por la actitud, que consideraba demasiado tolerante e inconcebible, del Gobierno en relación con el movimiento fascista, cuyas bandas, destruían e incendiaban impunemente los locales de las organizaciones sindicales, las cooperativas y las redacciones de la Prensa, además de asesinar.
Esta situación, consideraba el Comité, provocaba un aumento de la indignación de la clase obrera de todos los países. No se podía tolerar que fueran atacadas las organizaciones sindicales italianas y sus líderes impunemente asesinados, cuando, según el sindicalismo internacional, esas organizaciones obreras estaban realizando una “saludable acción” en las circunstancias económicas que se vivían en ese momento.
El Comité elevaba, en consecuencia, una protesta contra la actitud pasiva del Gobierno italiano, porque, además, se consideraba que era uno de los más influyentes de la Sociedad de Naciones, y había sido uno de los firmantes del Tratado de Versalles, cuyo capítulo XIII estipulaba que los miembros de la Sociedad de Naciones debían garantizar la libertad de asociación de los trabajadores, a los que debía asegurarse una existencia conveniente.
Por consiguiente, se pedía que se tomasen las medidas oportunas para cumplir con ese mandato, y para que en el más breve plazo de tiempo los bienes de las organizaciones obreras y cooperativas, así como la vida de sus líderes, fuesen protegidos contra los ataques fascistas.
En España, la carta fue publicada por El Socialista, acompañada por un artículo de Fabra i Ribas, donde, en primer lugar, alababa a la Internacional de Ámsterdam porque actuaba frente a otras organizaciones dedicadas a discutir “fórmulas, elaborando teorías y armando trifulcas por cuestiones de táctica”, en clara alusión a los problemas en el seno del movimiento obrero internacional originados por la división entre socialistas y comunistas.
Para el socialista catalán la Internacional de Ámsterdam, además, al representar a 25 millones de afiliados, constituía una fuerza moral con la que era preciso contar, y que ya había demostrado con sus constantes intervenciones en asuntos que interesaba a la “dignidad de los hombres y a la paz de los pueblos”.
Todas sus acciones (en el artículo señalaba las mismas) se basaban en el conocimiento y estudio continuo de la realidad.
Nuestra fuente ha sido el número 4241 de El Socialista, de 14 de septiembre de 1922.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.