Madres que fingen cocinar: la realidad del hambre en Somalia, donde 1,84 millones de niños y niñas están al borde de la inanición
- Escrito por La redacción
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Según el último informe de la Clasificación Integrada de Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF) aproximadamente 1,84 millones de niños y niñas de entre 6 y 59 meses en Somalia sufrirán probablemente desnutrición aguda entre enero y diciembre de 2026, y 483.000 niños y niñas desnutrición grave con riesgo de muerte. Los factores que llevan a la inseguridad alimentaria son la escasez de lluvias, los conflictos, los desplazamientos y los altos precios de los alimentos.
“Esta cifra es alarmante y debería impulsar a las organizaciones humanitarias y a los donantes a tomar medidas inmediatas para proteger las vidas de la infancia; nuestros equipos han registrado un marcado aumento en el número de niños, niñas y mujeres embarazadas y lactantes diagnosticados con desnutrición aguda grave”, explica Kevin Mackey, director Nacional de World Vision en Somalia.
Las madres en Somalia se ven obligadas a tomar decisiones imposibles sobre cómo alimentar a sus hijos. Con la rápida disminución de la ayuda humanitaria, millones de personas se quedan sin alimentos, atención médica ni agua potable. Esta situación está llevando a las familias vulnerables al límite y exige atención internacional urgente y sostenida, así como financiación para evitar una catástrofe aún mayor.
“Con suficientes recursos, estamos listos para salvar vidas, pero las necesidades han superado rápidamente los fondos disponibles para responder. Se avecina una catástrofe si no actuamos ahora para proteger a las comunidades somalíes de esta sequía”, afirma Kevin Mackey.
Madres que fingen cocinar con agua: la historia de Awo
La sequía no es solo una historia de números; es la historia de familias desgarradas en busca de comida, madres que acarrean agua kilómetros y niños y niñas que lloran hasta quedarse dormidos. Para Awo, viuda y madre de dos hijos, estas cifras representan el dolor diario de la maternidad: despertar y ver a los niños y niñas demasiado hambrientos como para entender por qué no hay nada que cocinar.
Cada noche, Awo hierve una olla de agua para calmar a sus hijos hambrientos; lo hace mientras se duermen, esperando una cena que nunca llegará. “Fingimos cocinar agua para que nuestros hijos puedan dormir. Ellos no entienden cuando les dices que no hay comida”, explica Awo. “Así que los engaño. Pongo una olla al fuego solo con agua. Al ver el vapor, creen que dentro se está cociendo comida y se quedan dormidos esperando”.
“Esta sequía ha separado a las familias”, dice Awo. “ Nos mata de hambre”.
La creciente crisis exige una respuesta urgente y coordinada de la comunidad internacional, los donantes y los socios humanitarios para prevenir el sufrimiento generalizado y la pérdida de vidas. La financiación y los recursos inmediatos son cruciales para ampliar las intervenciones nutricionales, los programas de tratamiento y el apoyo a las familias vulnerables.
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