LA ZURDA

Aprendamos de Francia hoy

"Quien siembra miseria, recoge cólera” : Así se podía leer contundente en una pancarta hoy en las calles de París. Y es que, la población francesa abarrota las calles para protestar contra la reforma de las pensiones que tiene previsto anunciar el ejecutivo que Macron lidera, la próxima semana.

Arrasarán con los derechos conseguidos por distintos sectores de trabajo. Intentarán igualar, como siempre se hace a la baja, para que las pensiones sean algo homogéneo. Se inventan excusas, que en realidad lo único que buscan es abaratar al máximo los derechos que son de los trabajadores. Las pensiones, que es el ahorro que has ido haciendo de manera colectiva para que, cuando llegue el momento de tu merecido descanso, puedas tener una vejez tranquila.

Sin embargo, este sistema que busca exprimirnos hasta el final, considera que los mayores ya no sirven para producir, y ya no merece la pena que se les mantenga. O eso es algo que entendí a Christin Lagard en su día, cuando dicho de manera más suave, encontraba las soluciones a los problemas económicos en dejar que los viejos se quitasen del medio como fuera, porque una vez que ya no generan riqueza, son un gasto (más o menos, a lo bruto, es lo que nos dijo aquella “señora” al frente del FMI).

Una sociedad que no cuida de sus mayores es una sociedad vacía de valores. Una sociedad que no sale a la calle en masa, como hoy está haciendo la francesa, es una sociedad perdida, como la española.

Las imágenes chocan: frente a una Francia llena de gente, de todas las edades, de todos los colectivos, una España que vio y ve salir a sus mayores sólo a defender "sus pensiones". Como si se tratase de eso, de “sus pensiones”, y no fuera un derecho de todos.

Eso es lo que más rabia y pena me da. Vivir en un país al que el egoísmo y el individualismo le ha llegado hasta la médula. Estamos permitiendo que nuestros abuelos, esos que nos han mantenido en los peores momentos de la crisis, salgan solos a la calle. A luchar porque les están robando. Y los demás, parece que no va con ellos.

Hoy es un día para tomar nota de lo que ocurre en Francia. No sólo por la defensa de derechos sociales que debemos proteger entre todos. Sino porque se trata de la defensa de los derechos de nuestros mayores, que precisamente son quienes siempre han estado ahí para que nosotros tengamos lo que en teoría deberíamos tener.

Si no se produce esa solidaridad intergeneracional, sinceramente, no nos merecemos nada de lo que tenemos.

Abogada.