La realidad del sufrimiento y el tiempo
- Escrito por Alberto Vila
- Publicado en Opinión
“Después de todo, la realidad no existe hasta que el historiador la ha puesto en su contexto y entonces ya es demasiado tarde para vivirla, para indignarse con ella o para llorar. La realidad tiene que envejecer para ser real.”
Stig Dagerman
Las personas de nuestra sociedad parecen no verse afectadas por el colosal sufrimiento que soportan personas lejanas como los civiles indefensos de Yemen. Tampoco parecen verse empáticas en cuanto al sufrimiento de los casi diez mil ancianos sentenciados a muerte por una directiva administrativa. Sufrimiento este cercano al que, ni la Fiscalía ni los jueces desde sus cómodos estrados, han encontrado las palabras apropiadas para calificar estos hechos. Las palabras construyen escenarios físicos y emocionales.
A los románticos no se les puede convencer de que el sufrimiento es algo indigno. Los religiosos ven en el sufrimiento una expiación, generalmente ajena. En cambio, los pragmáticos sólo lo contemplan en términos del beneficio que les reportará. A los imbéciles ni lo uno ni lo otro, sólo se miran al espejo de su soberbia mientras la realidad se les cae encima. Todos creen que por no decirlo el sufrimiento desaparece. Se equivocan.
Para los cronistas, el sufrimiento inmediato, abierto, se diferencia del sufrimiento remoto en particular porque no busca las palabras exactas que lo describan. En cualquier caso, no lo hace con acierto en el momento que acaece. En comparación con el sufrimiento cerrado, el sufrimiento abierto es tímido, callado y retraído. Se esconde en los rincones del alma de las víctimas de los abusos de los poderosos. De los violentos. De los torpes.
Ese sufrimiento remoto es sucio, repugnante, bajo y mezquino. Por lo tanto, no se debe hablar ni escribir sobre él a la ligera. Si la distancia es demasiado corta entre la obra literaria, o periodística, a este sufrimiento extremo y cercano, resulta compleja su descripción. Sólo cuando ese dolor haya sido purificado por el tiempo será la hora de hablar de él. Tomar distancia es saludable. Ocultar la realidad es perverso.
Sin embargo, ya va siendo hora de hablar de algunas causas que han hecho un daño inmenso a los españoles y españolas. Muchos de los afectados ya se han ido. Pero esa desaparición no consigue ser la causa del olvido. El sufrimiento forma parte de lo que somos y de lo que seremos. Es nuestro lecho histórico sobre el que reposan las penas más profundas que nos inquietan.
La llamada “Desbandá” se eliminó de los manuales de historia en los centros educativos de esta España repleta de incienso e hipocresía. La masacre de la carretera Málaga-Almería, conocida como la Desbandá, fue un ataque a civiles por parte del bando sublevado ocurrido durante la Guerra Civil. Así, el 8 de febrero de 1937 se cumplen 85 años de silencio. Tras la entrada en Málaga de las tropas franquistas, una multitud de refugiados que estaban huyendo hacia Almería fue atacada por mar y aire causando la muerte a entre 3000 y 5000 civiles indefensos. Un testigo de esta masacre, el médico canadiense Norman Bethune, la describió como “doscientos kilómetros de miseria”. El general sublevado Queipo de Llano, que aún conserva sus títulos y honores, alentaba desde los micrófonos a consumar esos asesinatos.
Sería temerario suponer que estas muertes, o las masivas por desatención en las residencias de ancianos quedarán impunes. Recordemos las del aceite de colza. La indignidad de esas muertes no debe quedar oculta bajo las habituales misas y condolencias oficiales. El aparato mediático, en poder de los mismos que tienen intereses en los grandes grupos, políticos, económicos y sanitarios, cuando hablamos de servicios a la dependencia, está haciendo lo posible por ocultar la gravedad de lo ocurrido.
Los errores de la gestión política en el pasado, y el sufrimiento consecuente que están cometiendo hoy los dirigentes, serán motivo de análisis histórico por las consecuencias que produzcan. Desde la impericia en la gestión del cambio climático hasta la explotación y muerte de personas inocentes.
Sólo habrá futuro si miras de frente la realidad del sufrimiento y te movilizas.
Alberto Vila
Economista y analista político, experto en comunicación institucional.