EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Las traiciones y el pánico


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

“Todo el mal que puede desplegarse en el mundo se esconde en un nido de traidores.”

Francesco Petrarca

La traición es aquella falta que quebranta la lealtad o fidelidad que se debería guardar hacia alguien o algo. Consiste en renegar, ya sea con una acción o con un dicho, de un compromiso de lealtad. En suma, traicionar es defraudar. De esto, los políticos españoles saben bastante. Ayer en las cortes, en el proceso de votación de la reforma de la legislación laboral, fuimos testigos de una sucesión de traiciones.

La primera es con los votantes. Circunstancia que le dejó claro a la coalición de gobierno Gabriel Rufián, portavoz de ERC. La segunda, la del partido socialista doblegándose ante la CEOE. Probablemente a cambio de los sospechosos votos de un partido en desaparición como lo es Ciudadanos. La que no es una traición, aunque la quieran llamar transfuguismo, es la conducta coherente de los dos diputados de UPN con su ideario derechista. Votaron en lo que creen. No defraudaron sus convicciones.

Semejante ensamble de traiciones produjo momentos de ansiedad y pánico entre sus señorías. Tanto unos como otras fueron presas del desconcierto. Precisemos aquí que, la ansiedad, sea una emoción natural que permite que llevemos a cabo una conducta de afrontamiento eficaz ante las situaciones que valoramos como peligrosas. Cuando la ansiedad excede en frecuencia, intensidad o duración deja de ser adaptativa para convertirse en un problema. Como el vivido ayer en las Cortes. Patético.

Esto es lo que ocurre con las crisis de pánico, también denominadas crisis de ansiedad o crisis de angustia, donde la persona experimenta elevados niveles tan intensos que le llegan incluso a “aterrar”. En este trastorno, más que en ningún otro, la información es la mejor prevención. Conocer qué es el pánico, cómo se puede controlar y, de esta manera, perderle el miedo, es el primer y principal paso para superar el problema. Eso fue lo que se evidenció en la sesión parlamentaria. Una pobreza moral indigna.

Si el sanchismo desea mantener los niveles de pánico altos, ello le puede suponer una manera de desarticular la acción comunitaria. Producir, por ejemplo, situaciones de desconcierto como la vivida. Actuar sin un plan general, coherente con los compromisos y valores, que sea conocido por el conjunto. Instaurar legislaciones que limitan derechos y aumentan obligaciones en lugar de aliviarlas. Todo esto es una usina de ansiedad. Por ello, la comunicación política y corporativa mantiene un nivel creciente de desinformación. Y el coro mediático inunda con fakes a las audiencias.

Luego de lo visto en el parlamento, paradójicamente, tal estado colectivo de desconcierto puede desembocar en la inacción de la ciudadanía. En una actitud de abandono. De deserción. De abstención. Ese puede ser el objetivo. La demostración de un poder omnímodo. Permanente. Que todo da igual. Que la corrupción será la norma y la decencia el delito. Que expresar el disgusto por una estafa institucional como han sido las preferentes, sólo puede terminar siendo víctima de los golpes. De las multas desmesuradas. De la brutal aplicación de instituciones que fueron creadas con fines nobles, para finalidades abyectas. Para construir traiciones.

Las afirmaciones de que no se incrementarán impuestos deja paso a una suba generalizada encubierta por un aumento desmesurado de los combustibles. Pagaremos más. Se traiciona a buena fe de los españoles con la más cruel de las artimañas: el sentido de solidaridad colectivo. En tanto, el gran fraude sigue campando a sus anchas. A la derrota que sufrimos cotidianamente, debemos sumar que parece conferir el derecho de calificar como traidores a los que se oponen a los deseos corporativos. Pero la cada vez más tensa situación económica persiste para vastos sectores vulnerables. Los beneficiados siguen siendo los mismos.

Todo da igual. Se puede afirmar algo hoy y desmentirse mañana. Indicar que no sucedió la pandemia y negar la evidencia de su ocurrencia. Como han hecho con los miles de ancianos desasistidos en su lecho de las residencias. En puertas de las convocatorias electorales se nos dice que seremos felices. Que la crisis ha pasado. Que todo se pondrá bien. Que recuperaremos el empleo, la sanidad, la dependencia y las pensiones. Todo hace suponer que nos traicionarán nuevamente. Lo ocurrido ayer lo sugiere.

El episodio Tanxugueiras, aunque parezca menor, es un indicador de los modos con los que se traiciona impunemente la voluntad popular. Sin embargo, por contrapartida se está alumbrando un sentimiento de frustración que hace que cada vez soportemos menos la mentira.

Basta de traiciones.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.