Quantcast
EL PERIÓDICO
Edición: ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
Apóyanos ⮕

Las enfermedades laborales invisibles


Sirvan estas líneas para romper una lanza en época de metralletas en defensa de las enfermedades profesionales aún invisibles. Enfermedades tan invisibles por lo visible (a lo carta robada de Poe) que hay quien las considera laudables, como si de administrar más láudano al enfermo se tratase. Enfermedades históricamente dramáticas como la silicosis dejaban un dramático reguero de orfandad y viudez, como otras de las que los estudios de riesgos laborales saben y dicen mucho.

Aquellas de las que trato aquí son enfermedades que, afectando a órganos igual de sensibles, son menos conocidas y en la práctica se encuentran ausentes de cualquier protocolo de riesgos laborales. A pesar de su poco reconocimiento, algunos reconocimientos pueden dejar tras sí una larga ristra de divorcios y regímenes de visitas. En el caso que nos ocupa afecta sobre todo a académicos, intelectuales, artistas, políticos y otras gentes de así vivir. Una enfermedad que a veces es lenta y otras muy rápida, casi fulminante cual apoplejía.

Llegado el caso, le preguntaba a un amigo por un tercero conocido en común. “Terrible”, me contaba “le vi en una conferencia hace una semana y le encontré muy desmejorado, tremendamente engolado”. “Pero ¿ya engolado, engolado?” me admire. “Sí, engolado sin curso previo” respondió apenado a lo que solo quedaba la pregunta de rigor “¿Tienes idea de cómo ha sido? ¿Le han dado algo, un cargo, un premio?¿Ha comenzado a ligar con gente mucho más joven?¿Sale en tertulia o le publican en El País? Ha tenido que ser algún trauma fuerte del ego para ir directamente al coma intelectual”, indagué más por afán diagnóstico que por curiosidad. “Pues no sé qué decirte. Así tan repentino solo puede ser algo de eso. Si me entero ya te contaré por dónde le ha venido un aire”, me contestó.

Otra inteligencia caída, afectada por esa maldita enfermedad que destruye criterios y almas. Dado que nos pensamos con palabras, Lacan mantenía que el lenguaje es creador al dar forma al sujeto (aquello que pensamos que somos) mostrando nuestra identidad a través de él. Por eso proponía estudiar los trastornos del habla como un medio para identificar posibles trastornos psicológicos. Tal es el caso que nos ocupa. El engolamiento es un síntoma crítico de deterioro que termina habitualmente con inflamación del ego, encefalograma plano y muerte del intelecto.

Por lo general es la fase terminal de un proceso lento, que comienza con un hablar premioso, rebuscado, cuyos síntomas son largas pausas para escucharse a sí mismos; en ocasiones puede llegar a confundirse con el postureo, si bien este es más interprofesional. Posteriormente cursa con sonidos vocales enfáticos y modos presuntuosamente amanerados. Es habitualmente un proceso que dura años y una vez iniciado es difícilmente reversible. Ya en fase engolada es incurable. En la actualidad, solo cabe practicar una atención paliativa en su entorno más próximo, que consiste en desconectar cuando comienzan a hablar y volver a la realidad cuando terminan, evitando la vergüenza ajena compadeciendo al enfermo aunque sea odiosa la enfermedad.

Lo dramático de esta enfermedad laboral es que el afectado no es consciente de su mal. Como la demencia senil o el Alzheimer las personas afectadas viven felices consigo mismas. Y sin embargo están enfermos por causa de su ocupación. Es una enfermedad laboral que por ejemplo nunca afecta a profesiones como son los veterinarios o los agrimensores. De hecho, un tratamiento de choque aún experimental es sentar a hablar a un afectado de engolamiento con un profesional veterinario, grabar la conversación y ponérsela al afectado por la noche antes de dormir y al levantarse por la mañana. Los resultados no son concluyentes pero evidencian posibilidades alentadoras. Es decir, que nanay de nada.

Catedrático de Sociología Matemática.

Periodismo riguroso y con valores sociales
El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores para continuar y garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy con tu apoyo, seguiremos trabajando por un periodismo libre de censuras!
Slider