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EL PERIÓDICO
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La universalización democrática o la autarquía totalitaria


“El totalitarismo no puede renunciar a la violencia. Si lo hiciera, perecería. La eterna, ininterrumpida violencia, directa o enmascarada, es la base del totalitarismo.”

 "Vida y destino" (1980), Vasili Grossman

El talento suele significar la excelencia del total de toda la experiencia, el conocimiento, las habilidades y los comportamientos que una persona tiene y demuestra en sus actividades. Los innovadores son el exponente del talento. De aquí que nos obliguemos a pensar en las causas del atraso en que nos sumió la dictadura franquista. Sus secuaces, especialmente a medida que iban “liberando” territorios, fueron verdugos de aquellos que ofrecían libertad de pensar y vivir. Lorca fue un caso. Las maestras y maestros otro. Los curas del régimen ocupaban esos espacios y rápidamente se ponían manos a la obra a extirpar toda semilla de libre pensamiento. Por ello la ley de la Memoria Histórica sea poco menos que despreciada por los miembros defensores del statu quo franquista. La intervención de personajes como Carmen Calvo deberían ser objeto de estudio en tal sentido.

Relacionarnos con personas diferentes nos ayuda a progresar. A perfeccionarnos individual y colectivamente. La diversidad cultural amplifica nuestra mente y enriquece las expectativas sociales que hacen crecer a las personas. No hacerlo, practicar la autarquía cultural es propia de las sociedades mediocres. Aquellas que promueven a los genuflexos por encima del talento cuestionador del “orden establecido”, solían premiarlos con títulos y honores, cargos y privilegios, en buena medida inmerecidos. Estas prácticas llegaron hasta nuestros días. Inclusive algunos magistrados, pese a comprobar la irregularidad de los títulos adquiridos, archivaron las causas. Así se construyó una estructura de poder económico, académico, administrativo, militar y judicial para perpetuar el régimen. Los sistemas mediocráticos no aceptan la libre competencia. Sólo permiten la endogamia que los proteja por encima de la ley. Aplican la autarquía. Como los talibanes.

Recordemos como el franquismo se cerró en sí mismo. Fue autárquico y sus representantes lo son. Porque no se basaron en las capacidades de los competentes, sino en los que manifestaban fobias a lo diferente. Desde allí, se consolidaron premiando a los sumisos antes que a los discrepantes. A tal nivel de terror llegaron, que asumieron la eliminación física de la disidencia como la solución más apta. No estaban seguros de sus creencias y razones. Entonces optaron por la eliminación de “los otros”. Aunque el paso del tiempo mostró que de nada les sirvió semejante violencia.

Este comportamiento es históricamente propio del fundamentalismo religioso. Desde ese dogmatismo se aceptan los crímenes más abyectos que pueda concebir el ser humano. Por eso necesitan el poder formal para cometer los abusos. Como el control del pensamiento para justificar semejantes acciones. Queman libros y fusilan educadores. Arrasan con toda expresión del pensamiento libre. Temen a la inteligencia. Amenazan con fusilar a 26 millones de españoles y españolas, incluidos sus hijos. Esta gente es de misa diaria. Se alimentan del odio y practican la violencia en todas sus modalidades.

Estas situaciones también se evidencian cuando se aplica la autarquía judicial. Sin embargo, desde la ONU, los altos tribunales de la UE o desde la correcta actuación de unos pocos Jueces y Fiscales libres, dejan en evidencia que en España algo no está bien. Hasta la denuncia de la ONU en relación a la consistencia jurídica del juicio contra Baltasar Garzón, a España se le hicieron 117 comunicaciones individuales. En 24 se apreciaron violaciones de derechos. Incluyamos la catarata de fallos de los tribunales europeos contra las decisiones de la magistratura española.

Desoír la necesaria renovación de los miembros del Consejo General del Poder Judicial es un agravio a la calidad democrática del Estado español, a la vez que una deslegitimación de sus actuaciones. Curiosamente, desoir el cumplimiento de ley abre la puerta a la práctica del Lawfare. Porque quieren regresarnos a los “paseillos”. Porque desean introducirnos en las mazmorras del pasado. No dejan de considerar al golpe de Estado dentro de sus proyectos.

¿Eres consciente de ello?

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.