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EL PERIÓDICO
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“todxs”, “[email protected]”, “todes”


En un análisis esquemático, la relación entre los sexos puede ser enfocada desde el poder, la identidad o la incertidumbre. El enfoque clásico feminista se concentra en el poder. Los varones han monopolizado el poder, ejerciendo violencia y discriminación contra la mujer. La lucha es por la igualdad y liberarse de una dominación que se ejerce por lo masculino de modo formal e informal en la vida cotidiana. Es un modelo isomórfico con la lucha de clases del marxismo, en la que la binarización de la realidad sexual permite una lucha por el poder con bandos bien definidos. En términos de la teoría de juegos la suma es cero y lo que pierde el machismo lo gana el feminismo (paridad, discriminación positiva, etc.). Es una lucha por el poder con dificultades para resolver el conflicto desde el marco que la define. Así, si el planteamiento “todos y todas”, identifica los dos bandos en lucha por el poder, mientras que las opciones “todxs”, “[email protected]” muestran las cicatrices lingüísticas de dicho combate, tras disolver la realidad de una guerra latente. Por dicho motivo, las opciones en x y @ son las menos preferidas por quienes continúan peleando en la brecha: ocultan la realidad del conflicto en una falsa imagen de cuestión resuelta.

Cuando desde la operativización sexual se plantean la cuestión de la identidad personal, las fronteras se diluyen. Ya el discurso por el poder no está en el centro y se lateraliza. Otros derechos pasan a primer lugar: el derecho a ser (existir) y el derecho a vivir socialmente. Aquí es central la cuestión del conocimiento, expresar de forma digna una identidad más allá de los códigos convencionales (como son hombre y mujer) y del reconocimiento de su derecho a existir y recibir protección.

En cierto sentido remiten a etapas fundacionales en la lucha de la mujer, en el que la prioridad fue su reconocimiento como una persona, un ser humano. Ya fuese por no tener alma, o por ser objeto de intercambio entre familias, entre los primeros desafíos de la mujer se encontraba su reconocimiento como ser humano por parte de los hombres. Paradojas de la historia, si la mujer luchó por la existencia del “todas” (junto al “todos”) ahora desde la identidad se reivindica la existencia del “todes” junto a las demás.

Por eso es un dialogo con dificultad de encuentro. El feminismo se orienta por la estrella polar del poder, mientras que los movimientos trans lo hacen por la identidad. Con la dificultad añadida al entrecruzar estrategias. La entrada de una tercera categoría ambigua que rompa el binarismo debilita las posiciones de negociación para la igualdad desde el feminismo. ¿A las cuotas de hombre y mujer vendrán en el futuro las de personas “trans”? Cuando la cuestión ya no es ser o no ser (hombre o mujer) y sentirse conforme a ello, sino que es sentir y después ser (ser de acuerdo con cómo se siente) se incrementan los grados de libertad hasta extremos que para muchas personas causa vértigo.

No hare muchas amistades con lo que voy a afirmar, pero aquí aunque parece que hablamos de cantidad, la cualidad importa. Siendo esencial la lucha del feminismo por la igualdad, esta no debería poner obstáculos a quienes siguiendo sus pasos, luchan primero por la libertad (de ser) y la igualdad con los demás después. Entre el poder y la identidad, las dos cosas. Así lo pienso y así lo digo, sin pretender autoridad alguna.

Catedrático de Sociología Matemática.