Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

Los indultos, la concordia y el sentido de Estado


De entrada, una aclaración que ya expresé en su tiempo y que me pasó factura. No aprobé entonces y no compartí las razones de los indultos concedidos a golpistas del 23F, a diferentes implicados en el terrorismo de los GAL, incluidos cargos públicos del PSOE, y a condenados por casos de corrupción.

Con la misma libertad, doy mi opinión sobre los posibles indultos políticos a los encausados del procés de Cataluña que llevó a las leyes de desconexión en septiembre de 2017. Los indultos son hoy una decisión de riesgo para el Gobierno y una medida muy controvertida entre la opinión pública española, por lo que requieren una explicación muy detallada de su motivación, como corresponde a una democracia plena.

El Gobierno de coalición plantea la medida excepcional de unos indultos parciales, cuya justificación se basa en que ayudarían a crear las condiciones de una concordia necesaria entre la población catalana para reconstruir el diálogo político, afianzar la convivencia democrática y garantizar el respeto al pluralismo y la diversidad en Cataluña. Pero también debieran producir efectos de concordia en el resto de España. Por todo ello, el Gobierno tiene la obligación de explicarse ante la ciudadanía en el Congreso, abiertamente y con celeridad. Porque el debate ha de residenciares en el Parlamento con valentía y no en los medios de comunicación o en las tertulias.

Reconozco que el Gobierno quiere actuar por razones de utilidad pública y equidad, con sentido y responsabilidad de Estado para evitar que se enquiste un largo conflicto. ¿Pero sería suficiente la medida para avanzar en la creación de una nueva dinámica de entendimientos en la relación entre los Gobiernos de España y Cataluña?

Considero que las penas impuestas por sedición a los líderes del proceso secesionista en Cataluña fueron excesivas; así es. Pero la concesión de indultos requiere un esfuerzo en favor de la concordia también por la otra parte. Sin embargo, los interesados manifiestan que lo volverían a hacer, que están dispuestos, de nuevo, a incumplir la ley y la Constitución y atacar el Estado de Derecho. Y eso no genera sentimiento de concordia entre sectores de la opinión pública española sino un mayor rechazo, además de reforzar las señas del nacionalismo españolista.

Al Presidente Pedro Sánchez estos indultos ni le darían votos ni le garantizan el apoyo de ERC para seguir gobernando en los próximos dos años, un apoyo que tampoco parece imprescindible pero sí conveniente. Lo previsible es que le produzcan un desgaste en este crispado escenario de la política española en el que las derechas van a incrementar su campaña de fake news y acoso al Gobierno, más aún tras los resultados electorales en Madrid. Así como controversias en el interior de un PSOE que necesita reactivarse en su papel ante el excesivo peso de Moncloa.

Cuando hablamos de abrir una fase de concordia, ERC, especialmente, y los todavía presos han de entender que se precisa un diálogo leal, una convivencia respetuosa con la legalidad y una medida de gracia que no puede ser objeto de desprecio. Su actitud y la de todos los partidos secesionistas que apoyaron la DUI no está ayudando precisamente, hasta el punto de situar al Gobierno entre dos fuegos y con problemas de estabilidad. Todo ello con una Europa vigilante y a las puertas de procesos electorales inciertos en Francia y Alemania.

Es indudable que esta previsible decisión del Gobierno -que apoyo- por su riesgo y trascendencia debiera ser compartida con sentido de Estado, como hizo el PSOE con su apoyo leal a la aplicación del artículo 155 de la CE. Aunque ya sabemos que nada se puede esperar de Casado y el PP. En todo caso, confío que el Gobierno haya planificado los siguientes pasos políticos en Cataluña para que la medida de los indultos no se quede en puro voluntarismo.

No olvidemos que la mejor manera de superar el desgaste en las encuestas y el acoso de PP y VOX residirá en acertar en todo el proceso de decisiones que se refieren a la gestión de los fondos europeos para la recuperación económica. Proceso que ha de basarse en una gobernanza democrática, la transparencia y la rendición de cuentas sobre cada proyecto transformador.

Esta herramienta inversora, vital para todo el país tras la pandemia y clave para superar las transiciones energética y digital, junto a las reformas sociales pendientes, nos pueden devolver un cierto optimismo a la izquierda.

Diputado del PSOE por Gipuzkoa.