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EL PERIÓDICO
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Cinco opciones ante las urnas


Cinco opciones hoy ante las urnas. Permítaseme una estimación muy personal al respecto. A un lado, la sensatez de Gabilondo, la profesionalidad de Mónica y la pasión política de Pablo. Al otro, la frivolidad de Ayuso y el rencor de Monasterio. A la izquierda, el anhelo común por recobrar el Estado de Bienestar: protección al trabajo, seguridad sanitaria, educación para la mayoría. A la derecha, nacional-madrileñismo, elitismo de casta y rechazo al emigrante. En el primer campo, planificación económica, distribución justa de recursos propios y por llegar, escudo social frente a la pandemia. En el segundo, negocios de hospitales privados, corridas de toros con aforo de 6.000 personas y bares de par en par en plena crisis sanitaria.

¿Efectos madrileños de las elecciones en la región?

Si triunfa la izquierda, recuperación de la Sanidad Pública universal frente a las limitaciones y cortedad de alcance de la sanidad privada. Dotación de la red hospitalaria básica. Descentralización sanitaria a escala regional madrileña. Educación pública igualitaria. Combate contra el paro mediante la apuesta por la industrialización regional y la contención de la especulación financiera. Equilibrio entre el Noroeste regional rico y el Noreste pobre, merced a la movilización del crédito y la inversión oficiales, proyectados asimismo sobre el desarrollo agrícola en el Sur y en el Oeste, más el despliegue industrial en el Este. Atención preferente al desarrollo exportador agrícola y minero de la región. Potenciación del collar de perlas turístico-cultural que circunda la capital – El Escorial, Alcalá, Aranjuez, Navalcarnero-, más una potente apuesta cultural mediante ayudas a la sociedad civil creativa. Si triunfara la derecha, se desconocen sus propuestas por falta de programa, reducido a una palabra, salvo la anunciada exención de impuestos a las grandes fortunas; y, de medrar la alianza con la extrema derecha, la reducción de escaños en la Asamblea, lo cual implicaría, presumiblemente, que solo puedan dedicarse a la política los ricos y que no se tenga en cuenta el crecimiento de la población. Riesgo añadido de la privatización de la educación por implantación del pin parental, dispositivo para desproveer a la enseñanza de su contenido social igualitario frente a los privilegios.

¿Efectos estatales de las elecciones en Madrid?

Si en las urnas triunfa la izquierda, serenidad política. Estabilidad gubernamental y desenvoltura parlamentaria. Distribución sensata y ordenada de los fondos europeos. Combate sostenido contra la pandemia. Defensa del mundo del trabajo, protección social de los parados y mano tendida a los nacionalismos cabales. Paz social.

Si triunfa la derecha y se alía con la extrema derecha, previsible reavivamiento de los nacionalismos periféricos que, hasta ayer, languidecían por crisis propias que pueden evaporarse si desde un Madrid centralista y anti-autonómico vuelve a atizar la enemistad frente al diálogo. Presumible centralismo casticista, con el consiguiente renacer del rechazo hacia Madrid, hasta ahora conjurado, que en versiones anteriores suscitaba desde las regiones castellanas próximas y desde otras lejanas.

¿Efectos internacionales de las elecciones en Madrid?

Respiro en Europa si triunfa la izquierda: garantía de distribución social legítima de las ayudas; rebajamiento de la tensión que ultraderechistas polacos y húngaros desaforadamente promueven; avance del europeísmo y de la legitimidad democrática a escala continental.

Si vence la derecha, previsible inquietud por la privatización del reparto de los fondos europeos. Riesgo cierto de conflictividad laboral y de exclusión étnica por agravamiento de la cuestión migratoria. Erosión del europeísmo que ha convertido a Europa en un espacio de seguridad, libertad y prosperidad. Agresividad hacia el vecindario meridional.

Sobre el Centro

En posición supuestamente intermedia, se encuentra un Centro político, hoy desarbolado por cierta impericia de sus líderes, que lejos de equilibrarse en la neutralidad, persisten en adular a la derecha madrileña con la que, al parecer, quieren seguir gobernando. No parecen haber escarmentado tras gobernar dos años con ella, que les ha ninguneado un día sí y otro también. Empero, la presencia parlamentaria del Centro sería muy necesaria en la Asamblea madrileña, si mantiene un compromiso de sensata equidistancia y de colaboración en causas consensuadas con su participación.

¿Qué puentes cabe tender para impedir más polarización de la aquí descrita?

Primero, pedir a la derecha que, desde la oposición, si no consigue gobernar, abandone la táctica de guerra sucia que ha seguido, hasta ahora, durante dos años de caótico gobierno regional, sin sacar adelante más que apenas dos leyes, degradando políticamente al centrismo, convirtiendo el insulto en moneda parlamentaria única y la política regional en mera pantomima. Y si gobernara la derecha, que se aparte de la extrema derecha por persistir en su lenguaje de odio y exclusión; que deje de hostigar al Gobierno de la Nación -que no es ni será nunca su par- y que se limite a criticarlo únicamente cuando proceda, y lo haga según criterios racionales, no bajo caprichosos pretextos para encubrir su incompetencia -legal y real- en el tratamiento de asuntos estatales.

Exigir a la izquierda, si triunfa, que busque consenso con el centrismo y la derecha, a los que proponga un plan urgente de seguridad sanitaria ciudadana que, si es rechazado sin argumentación consistente, sustancie de manera firme. Que aplique cabalmente la política de sensatez que predica, de reequilibrios redistributivos económicos y sociales, con un respeto profundo hacia sus alianzas con las otras formaciones de izquierda; y que rebaje la crispación mediante la búsqueda perenne de acuerdos. Si acaso la izquierda es derrotada, cabe exigirle perseverar en la afirmación de la democracia como lenguaje político por excelencia, frente a la frivolidad, el insulto y el linchamiento, introducidos en el parlamento regional por gentes que nunca debieron sentarse en sus escaños.

Consideración añadida.

Las elecciones madrileñas pueden presumiblemente mostrar la consunción definitiva de un modelo bipartidista regional, hegemónico en su día, pero sustituido hoy por la consolidación de un modelo multipartidista, todavía imperfecto. Es decir, tanto el Partido Popular como el PSOE, vertebran las dos grandes opciones de derecha e izquierda; pero ninguno de ellos podrá gobernar sin alianzas gubernamentales o de facto con los partidos emergentes. Esta geometría variable, más acentuada en la izquierda por hallarse casi siempre en vanguardia de los cambios sociales, preludia la cristalización a escala estatal del multipartidismo. Pese a las dificultades que implica gestionar su complejidad, refleja de manera más precisa y real el rostro de una sociedad plural, encarnada y entrañada en la diversidad que la enriquece.

Rafael Fraguas (1949) es madrileño. Dirigente estudiantil antifranquista, estudió Ciencias Políticas en la UCM; es sociólogo y Doctor en Sociología con una tesis sobre el Secreto de Estado. Periodista desde 1974 y miembro de la Redacción fundacional del diario El País, fue enviado especial al África Negra y Oriente Medio. Analista internacional del diario El Espectador de Bogotá, dirigió la Revista Diálogo Iberoamericano. Vicepresidente Internacional de Reporters sans Frontières y Secretario General de PSF, ha dado conferencias en América Central, Suramérica y Europa. Es docente y analista geopolítico, experto en organizaciones de Inteligencia, armas nucleares e Islam chií. Vive en Madrid.